La histórica cooperativa SanCor atraviesa sus horas más decisivas tras la quiebra decretada por la Justicia santafesina y ya son al menos seis los grupos empresarios interesados en quedarse con sus activos. Lo que alguna vez fue un emblema del cooperativismo nacional y orgullo de la industria láctea argentina quedó reducido a una carrera por rescatar plantas, marcas y capacidad productiva en medio de una deuda millonaria y años de crisis.
El proceso judicial avanzó luego de que el juez Marcelo Gelcich decretara el pasado 22 de abril la quiebra indirecta de la empresa por “frustración anticipada”, después de que la propia cooperativa admitiera que no podía sostener una propuesta viable de salvataje. La deuda acumulada ronda los 120 millones de dólares y alcanza a más de 1.500 acreedores, entre ellos trabajadores, proveedores y organismos estatales.
Entre los interesados aparecen firmas nacionales e internacionales vinculadas al negocio lácteo. La multinacional francesa Savencia, dueña de Milkaut, busca fortalecer su presencia regional aprovechando la estructura industrial que todavía conserva SanCor. También figura Adecoagro, que pretende ampliar su vertical láctea tras el crecimiento de marcas como Las Tres Niñas y Angelita.
La lista de candidatos se completa con empresas como Punta del Agua, Elcor —propietaria de La Tonadita— y La Tarantela, todas interesadas en aprovechar la capacidad instalada y el valor simbólico que todavía conserva la marca SanCor en las góndolas argentinas.
Mientras avanza el proceso de venta, la prioridad judicial pasa por mantener en funcionamiento las plantas que aún pueden operar bajo el esquema de “continuidad con explotación”, acompañado por ATILRA. El objetivo es evitar que las fábricas queden paralizadas y pierdan valor, lo que pondría en riesgo los empleos de más de 900 trabajadores y profundizaría el impacto social en localidades como Sunchales, Balnearia y La Carlota.