29.03.2026 / Los Andes sin glaciares

Los glaciares andinos pierden masa un 35% más rápido que el promedio global: la crisis del agua que amenaza a 80 millones de personas

El retroceso acelerado de los glaciares andinos amenaza el abastecimiento de agua, la producción agrícola y la generación energética en gran parte de Sudamérica. Con el “pico de agua” cada vez más cerca, los ríos comenzarán a perder caudal en forma irreversible en las próximas décadas.



Los glaciares de los Andes tropicales perdieron entre el 30% y el 50% de su masa desde 1990 y se están adelgazando a un promedio de 0,7 metros por año, un ritmo un 35% más acelerado que el promedio global, según datos de la Organización Meteorológica Mundial.

Los glaciares andinos abastecen de agua potable, riego agrícola y generación hidroeléctrica a comunidades en Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina. La mayoría de los glaciares tropicales de los Andes alcanzará su punto de agua máximo antes de 2040, después del cual el caudal de los ríos glaciares comenzará a caer de forma irreversible.

LOS NÚMEROS DE UNA CRISIS ESTRUCTURAL

El 98% de los glaciares andinos se redujo desde el año 2000. En los Andes tropicales, que concentran el 99% de todos los glaciares tropicales del mundo, la masa glaciar disminuyó entre un 30% y un 50% en apenas tres décadas. Los glaciares más vulnerables - aquellos ubicados a menor altitud - ya desaparecieron. Los científicos del Instituto de Investigación para el Desarrollo y de la Universidad Friedrich-Alexander estiman que el caudal de los ríos alimentados por glaciares en los Andes tropicales disminuirá un 43% entre 2030 y 2049 bajo el escenario de emisiones más probable. Para los Andes áridos, la caída proyectada es del 37%.

En La Paz, Bolivia, con una población de 2,3 millones de habitantes, alrededor del 27% del suministro de agua durante la temporada seca proviene del deshielo glaciar. En Huaraz, Perú, esa proporción alcanza el 20% del suministro anual total. En 2016, Bolivia sufrió la peor sequía en un cuarto de siglo: los glaciares se habían reducido tanto que ya no podían amortiguar el impacto. La ciudad de La Paz declaró emergencia hídrica. 

LO QUE VIENE DESPUÉS DEL "PICO DE AGUA"

Los glaciares funcionan como reservorios naturales: acumulan nieve y hielo durante el invierno y liberan agua de deshielo durante la temporada seca, cuando las precipitaciones son escasas. Ese mecanismo de compensación es lo que hace a los glaciares indispensables para las ciudades andinas y las comunidades agrícolas de altura. El "pico de agua" es el momento en que el caudal de un glaciar alcanza su máximo antes de comenzar a declinar. Pasado ese punto, el río recibe cada vez menos agua en la temporada seca, exactamente cuando más se la necesita. La mayoría de los glaciares del Andes tropical ya pasó ese punto o lo pasará antes de 2030.

El deshielo también está exponiendo rocas ácidas que llevan siglos cubiertas por hielo. Al contacto con el agua, esas rocas liberan metales pesados - arsénico, plomo, mercurio - que contaminan los ríos y el agua de riego. En Chile, el cerro El Plomo, visible desde Santiago en días claros, está perdiendo su capa glaciar y su permafrost, generando nuevas lagunas que se rompen sin aviso, deslizamientos que han herido a andinistas y hundimientos que destruyen el camino inca que sube a la cima.

LOS PAÍSES Y SUS VULNERABILIDADES

La crisis tiene impactos diferenciados por país. Perú es el caso más crítico: tiene más del 70% de los glaciares tropicales del mundo y ciudades como Lima, Arequipa y Huancayo dependen parcialmente del agua glaciar para sus sistemas de abastecimiento. Bolivia enfrenta el deterioro de sus ecosistemas de puna y la contracción de las áreas de pastoreo en las que comunidades quechuas y aymaras basan su economía. Ecuador podría perder varios glaciares volcánicos antes de 2050. Chile enfrenta un doble desafío: la escasez hídrica estructural del norte y centro del país, agravada por la pérdida de glaciares de montaña, en un contexto en que el actual gobierno de Kast acaba de paralizar normas ambientales de protección de cuencas.

Argentina tiene la mayor extensión de glaciares andinos fuera de la Patagonia, con una Ley de Glaciares que protege el inventario nacional pero que enfrenta presiones permanentes de la industria minera. Un atlas mundial advirtió que Chile será el primer país de Sudamérica en quedarse sin agua para 2040.

EL PROBLEMA DE LA GOBERNANZA

Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Suriname y Venezuela adoptaron una estrategia regional para gestionar los recursos hídricos de la cuenca amazónica, el primer acuerdo de ese tipo en la región, según la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica. Pero los acuerdos regionales coexisten con la incapacidad de los Estados nacionales de financiar obras de infraestructura hídrica que compensen la pérdida glaciar.

La mayoría de las ciudades andinas no tiene alternativas de abastecimiento desarrolladas para el escenario en que el deshielo ya no alcance para cubrir la demanda estacional. El Banco Mundial financió modelos de proyección del retroceso glaciar para comunidades en riesgo, pero el paso de los modelos a los planes de adaptación concretos es lento, costoso y políticamente poco visible.
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