15.04.2026 / Tensión diplomática

Polémica en Chile por un jefe naval argentino que afirmó que parte del Estrecho de Magallanes “es argentino”

Autoridades y dirigentes chilenos repudiaron los dichos del titular de Hidrografía Naval de Argentina, que aseguró que una zona estratégica del estrecho pertenece al país.



Una declaración del jefe de Hidrografía Naval de Argentina generó una fuerte reacción en Chile y reavivó tensiones históricas en torno a la soberanía del Estrecho de Magallanes, una de las vías marítimas más importantes del mundo.

La polémica se desató luego de que el contralmirante Claudio Villarroel afirmara públicamente que la llamada “boca oriental” del Estrecho de Magallanes “es argentina”. La frase, pronunciada en un contexto técnico, escaló rápidamente al plano político y diplomático por el peso geopolítico de la zona.

En Chile, la reacción fue inmediata. Funcionarios, legisladores y especialistas en defensa rechazaron los dichos y los calificaron como una provocación innecesaria. Desde distintos sectores remarcaron que la soberanía del estrecho está claramente definida por tratados internacionales y que no existe controversia vigente sobre ese punto.

El Estrecho de Magallanes es un paso clave que conecta el océano Atlántico con el Pacífico y ha sido históricamente un punto estratégico para el comercio global y la navegación. Su control y delimitación fueron motivo de disputas en el siglo XIX, pero quedaron zanjados con acuerdos bilaterales entre ambos países.

En particular, el Tratado de Límites de 1881 estableció que el estrecho pertenece a Chile, garantizando al mismo tiempo la libre navegación para todas las banderas. Ese marco jurídico es el que hoy invoca el gobierno chileno para descartar cualquier reinterpretación.

Los cuestionamientos también apuntaron al rol institucional del funcionario argentino. En Chile consideran que, por tratarse de una autoridad técnica de alto rango, sus palabras no pueden leerse como una opinión aislada, sino que generan preocupación sobre la posición oficial del país vecino.

Hasta el momento, no hubo una aclaración formal del gobierno argentino que desactive la controversia. Sin embargo, el episodio vuelve a poner en evidencia la sensibilidad que aún persiste en torno a los límites territoriales en el extremo sur del continente.
Aunque no se trata de un conflicto abierto, el cruce deja un ruido diplomático innecesario entre dos países que, en las últimas décadas, habían logrado encauzar sus diferencias fronterizas mediante acuerdos y mecanismos de cooperación.