A un año del fallecimiento de Papa Francisco, la Iglesia Católica prepara para este martes una jornada de misas y actos en todo el país, con epicentro en la Basílica de Luján. Allí, bajo el lema “memoria agradecida” y “compromiso misionero”, se realizará la ceremonia principal encabezada por Marcelo Colombo, que reunirá a dirigentes políticos, sindicales y sociales en un clima atravesado por la disputa simbólica sobre el legado del pontífice.
El Gobierno nacional buscará tener presencia institucional en el acto con la participación de Victoria Villarruel y del secretario de Culto, Agustín Caulo. La representación libertaria llega marcada por las ausencias del presidente Javier Milei y del canciller Pablo Quirno, quienes se encuentran de viaje en Israel, en un contexto donde el vínculo entre el oficialismo y la figura de Francisco tuvo más de un cortocircuito.
En paralelo, la convocatoria contará con la presencia del gobernador bonaerense Axel Kicillof, del riojano Ricardo Quintela, además de referentes de la CGT y movimientos sociales, sectores históricamente identificados con el pensamiento social del Papa. Desde la Iglesia, participará todo el episcopado argentino junto a figuras clave como Ángel Rossi, César Fernández y Raúl Pizarro.
“La convocatoria busca reunir al Pueblo de Dios en un gesto de fe, gratitud y esperanza, recordando el legado espiritual del Papa Francisco y su llamado permanente a una Iglesia cercana, misionera y comprometida con los más necesitados”, expresó la Conferencia Episcopal en un comunicado. La definición no es menor: remite a una agenda social que contrasta con el rumbo económico del Gobierno.
En ese marco, la misa en Luján no sólo funcionará como homenaje religioso sino también como termómetro político. Mientras amplios sectores reivindican la prédica de Francisco en favor de la justicia social, el oficialismo intenta evitar quedar corrido de una escena donde el Papa sigue siendo referencia moral para buena parte de la sociedad argentina.