Los ADRs de empresas argentinas registran bajas de hasta 2% en Nueva York, con retrocesos encabezados por Central Puerto, Grupo Supervielle y Telecom. En paralelo, los bonos soberanos también operan con caídas, entre las que se destacan el Bonar 2029 (-1,4%) y el Bonar 2038 (-0,6%), en una rueda condicionada por la debilidad de los mercados internacionales y la cautela frente al conflicto en Medio Oriente.
En este contexto, el riesgo país elaborado por J.P. Morgan se ubica en torno a los 575 puntos básicos, consolidando una tendencia que mantiene elevada la percepción de riesgo sobre la deuda argentina. La falta de un “driver” local sólido continúa limitando cualquier intento de recuperación sostenida.
Mientras tanto, el foco de los inversores también se posa sobre la capacidad del Banco Central para acumular reservas, en un escenario donde las definiciones externas —como las decisiones de tasas de los principales bancos centrales— siguen marcando el pulso de los mercados emergentes.
En contraste, el S&P Merval muestra una leve suba en pesos, aunque cae en su medición en dólares, lo que vuelve a evidenciar la tensión cambiaria de fondo. En ese marco, el Gobierno busca sostener su estrategia de financiamiento en moneda local, con nuevas licitaciones que apuntan a estirar plazos, pero sin lograr todavía revertir la desconfianza estructural de los inversores.