
Javier Milei protagonizó este martes un momento de tensión durante una actividad académica en el Palacio Libertad, cuando un asistente lo consultó por la inflación y el mandatario respondió con evidente enojo, rechazando la pregunta y negándose a responderla. La jornada estaba centrada en el pensamiento y legado del economista John Maynard Keynes y reunió a economistas y dirigentes afines a las ideas libertarias. Milei compartió el panel con el diputado Adrián Ravier y el economista Juan Carlos de Pablo, en un debate que combinó teoría económica con críticas al intervencionismo estatal, terreno ideológico cómodo para el Presidente.
El marco era, en apariencia, el más favorable para Milei: un auditorio de simpatizantes, un debate teórico sobre el keynesianismo y un escenario institucional que él mismo inauguró como espacio cultural y de pensamiento. Sin embargo, la calma académica se interrumpió cuando un joven identificado con el espacio libertario tomó la palabra y planteó su preocupación por la suba de la inflación. La consulta, lejos de provenir de un crítico externo, llegó desde el propio público afín al Gobierno.
La reacción de Milei fue inmediata. El mandatario interrumpió al asistente y rechazó la pregunta con una frase que se repetiría varias veces: "No es el lugar, no es el momento". Visiblemente molesto, intentó reconducir el debate hacia el eje teórico previsto, evitando toda referencia a la evolución reciente de los precios.
LA INFLACIÓN COMO ELEFANTE EN LA HABITACIÓN
La actitud de Milei no es casual ni aislada. El índice de inflación sigue siendo uno de los flancos más débiles de la gestión libertaria. Si bien el Gobierno celebró la desaceleración de la inflación mensual respecto a los picos de principios de 2024, la acumulación de precios desde el inicio de la gestión representa una pérdida de poder adquisitivo histórica para los sectores trabajadores y medios. La inflación interanual continúa siendo una de las más altas de América Latina, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
Que la pregunta haya provenido de un simpatizante libertario y no de un opositor refuerza la lectura de que el malestar con la evolución de los precios crece incluso entre quienes votaron o apoyan al presidente. El episodio desnuda una contradicción central del discurso oficial: un Gobierno que se presenta como experto en economía y que eligió un foro académico de teoría económica como escenario, pero que rehuye responder sobre el dato más concreto y cotidiano de esa misma economía.
El Palacio Libertad, ex Centro Cultural Kirchner (CCK), rebautizado por la gestión de Milei, se ha convertido en un espacio recurrente de actos y jornadas del oficialismo. La elección del lugar para un debate sobre Keynes, el economista que el propio Milei ha calificado reiteradamente como uno de sus principales adversarios intelectuales, no estuvo exenta de simbolismo político. Sin embargo, fue ese mismo escenario el que expuso al Presidente ante una pregunta que no supo o no quiso responder.