La 4º Marcha Federal Universitaria volvió a colmar las calles del centro porteño con una fuerte presencia de organizaciones estudiantiles, docentes, sindicales y políticas que exigieron la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y denunciaron el ajuste del gobierno de Javier Milei sobre la educación pública. La protesta confluyó en Plaza de Mayo mientras la Casa Rosada siguió de cerca el nivel de adhesión a la convocatoria.
En ese marco, el diputado nacional Máximo Kirchner salió al cruce de los sectores dialoguistas que en los últimos meses acompañaron iniciativas del oficialismo. “Los mismos que festejaron el inicio del Gobierno de Javier Milei hoy muestran una cínica preocupación por la educación pública”, escribió desde sus redes sociales.
El dirigente peronista sostuvo además que “no es gratis entregarse para agradar” y vinculó el respaldo parlamentario al oficialismo con las consecuencias del ajuste sobre áreas sensibles. También apuntó contra quienes celebran el descenso del riesgo país y el “ficticio” equilibrio fiscal mientras, según afirmó, “derraman lágrimas de cocodrilo” frente al recorte presupuestario en educación y salud pública.
La movilización universitaria se desarrolló en un clima de creciente conflicto entre las casas de estudio y el Gobierno nacional por el atraso salarial docente, la caída de las partidas presupuestarias y la falta de actualización de fondos para funcionamiento. Rectores, centros de estudiantes y gremios advirtieron que la situación compromete el dictado de clases y el sostenimiento de programas académicos y de investigación.
La nueva protesta federal representó otra señal de tensión para la administración libertaria, que enfrenta desde hace meses reclamos de distintos sectores sociales por el impacto del ajuste económico. En paralelo, desde el oficialismo evitaron pronunciamientos públicos de alto voltaje y se mantuvieron expectantes ante la magnitud política de la convocatoria universitaria.