Según detalló Ámbito, el reconocimiento apareció en el punto 50 del IPOM difundido en las últimas horas. Allí, el organismo señaló que “mientras la demanda de activos en pesos creció fuertemente (bonos en pesos), la demanda de dinero transaccional evidenció un menor dinamismo que el previsto en la estimación del Informe de Política Monetaria (IPOM) de diciembre”. La frase implicó una admisión relevante para el equipo económico, que había apostado a una mayor remonetización de la economía como ancla para consolidar la desaceleración inflacionaria.
La situación encendió interrogantes entre analistas y operadores financieros porque el programa oficial se apoyaba en la idea de que la gente volvería a demandar pesos para transacciones cotidianas. Sin embargo, el comportamiento del público mostró otra dinámica: crecieron las colocaciones financieras en instrumentos ajustados o de corto plazo, pero no aumentó al mismo ritmo el uso de dinero en circulación para consumo y actividad económica.
Pese a ese escenario, el Central buscó transmitir tranquilidad y sostuvo que existen factores que permitirán una desaceleración de los precios en los próximos meses. Entre las explicaciones mencionadas aparecen el rezago de algunos aumentos regulados, la corrección de precios relativos y el impacto de expectativas todavía inerciales sobre la inflación núcleo. El mensaje oficial apuntó a sostener la credibilidad del programa económico aun cuando algunos indicadores empiezan a mostrar inconsistencias respecto de las proyecciones iniciales.
El reconocimiento del BCRA se conoció en un contexto de tasas de interés en baja, menor dinamismo del consumo y crecientes tensiones cambiarias. Para el mercado, el dato no pasó inadvertido: si la demanda de pesos no reacciona como esperaba el Gobierno, el desafío para consolidar la desinflación podría ser más complejo de lo previsto y obligar a recalibrar parte de la estrategia monetaria.