22.05.2026 / BRASIL · REGULACIÓN DIGITAL

Lula endurece regulación de big techs en Brasil: qué cambia

El presidente de Brasil, Lula da Silva, firmó dos decretos que hacen responsables a las grandes plataformas digitales por contenido ilegal compartido por usuarios, ampliando regulaciones que ya había fijado la Corte Suprema brasileña.



Los decretos que Lula firmó el 20 de mayo transforman el entorno regulatorio para Google, Meta, TikTok y otras plataformas en Brasil. El primero adapta la regulación del Marco Civil de Internet, la ley que rige el comercio digital en el país, para alinearla con la decisión de la Corte Suprema que responsabiliza a las compañías si se rehúsan a remover contenido ordenado por un tribunal. El segundo decreto establece directrices de protección específicas para las mujeres en el ambiente digital.

Las dos piedras angulares de los decretos

La responsabilidad es ahora conjunta. Según la declaración oficial del Palacio de Planalto, las plataformas deben analizar cualquier denuncia y remover contenido criminal de forma inmediata una vez que sea identificado como tal, informando al usuario de la decisión. Esto rompe con años de argumentos de las empresas que sostenían no ser responsables por lo que publican los usuarios.

El segundo decreto va más lejos: obliga a las plataformas a actuar de forma preventiva monitorear activamente contenidos vinculados a crímenes graves: terrorismo, explotación sexual infantil, tráfico de personas, incentivo a la automutilación y violencia contra mujeres. En estos casos, la remoción debe ser inmediata. Para otros contenidos criminales, la eliminación puede ocurrir tras notificación.

Penalidades concretas y nuevo rol de agencias estatales

El decreto habilita a la ANPD (Agencia Nacional de Protección de Datos) para investigar incumplimientos. Las sanciones escaladas son: advertencias, multas económicas y suspensión temporal del servicio. Un detalle crucial: las plataformas que comercialicen publicidad deberán mantener registros que permitan identificar a los autores de contenido criminal y reparar a las víctimas, una obligación que antes eludían arguyendo privacidad.

Para el contenido criminal impulsado por publicidad paga, las plataformas pueden ser responsabilizadas si hay fallos recurrentes. Un cambio significativo respecto a modelos previos que distinguían entre la moderación de contenido orgánico y monetizado.

La Corte Suprema brasileña como motor

Estos decretos no surgen en el vacío. La Corte Suprema de Brasil ya había fijado en 2025 la obligación de que las plataformas sean responsables si rechazaban remover contenido ordenado judicialmente. Desde entonces, las compañías han tenido que monitorear activamente discurso de odio, racismo e incitación a violencia. Los decretos de Lula ahora transforman esa obligación judicial en marco regulatorio general, dándole autoridad administrativa a la ANPD para fiscalizar y sancionar sin necesidad de una orden de tribunal previo.

Patricia Peck, miembro del consejo de la Autoridad de Protección de Datos brasileña y autora de 46 libros sobre derecho y tecnología, explicó a la prensa que el país ha tomado un camino alternativo porque el Congreso está estancado en legislación específica. "No tenemos una ley que responsabilice explícitamente a las plataformas. Estamos yendo por otro camino", dijo Peck. "Las empresas que desarrollan estas tecnologías deben pensarlas desde la perspectiva de la ética, privacidad y seguridad como estándar".

Protección de mujeres: un segundo frente

El segundo decreto profundiza la protección de mujeres en plataformas. Requiere que las compañías mantengan canales de denuncia específicos, permanentes y de acceso fácil para reportar contenido íntimo distribuido sin consentimiento, con remoción obligatoria dentro de dos horas tras notificación. También prohíbe el uso de inteligencia artificial para generar imágenes íntimas de mujeres sin su consentimiento, una práctica emergente que escapa a muchas leyes actuales.

Dudas sobre la efectividad

Mattheus Puppe, experto en derecho digital brasileño, advierte sobre los límites prácticos de los decretos. "No está claro qué tan bien funcionará porque la agencia elegida para investigar casos apenas puede realizar su trabajo actual", señaló a Reuters. Aun así, reconoce que los decretos avanzan en un principio de fondo: "Es verdad que no debería ser responsabilidad de las empresas saber qué es legal y qué no".

La preocupación también existe en Estados Unidos. Críticos han expresado inquietud de que una regulación tan estricta pueda llevar a que las plataformas censen preventivamente contenido legítimo, afectando la libertad de expresión.

Un modelo que se replica en la región

El enfoque de Brasil sigue la ruta de la Unión Europea, que aprobó hace años regulaciones similares (Digital Services Act y Digital Markets Act) para refrenar el poder de las plataformas digitales. La diferencia es que Brasil actúa vía decretos presidenciales mientras Bruselas lo hace mediante legislación aprobada por el Parlamento.

Esto ha tensionado la relación entre Brasil y el gobierno estadounidense, que históricamente ha visto con suspicacia las regulaciones tecnológicas en otros países por considerar que pueden ser pretexto para proteccionismo o censura estatal.

El contexto legislativo más amplio

Lula ha expandido su agenda digital en 2026. A principios de año entró en vigencia una ley que busca proteger a menores de edad de contenido adictivo, violento y pornográfico, requiriendo que usuarios menores de 16 años vinculen sus cuentas de redes sociales a un tutor legal. La ley también prohíbe características adictivas como el scroll infinito y reproducción automática de videos.

¿Qué significa que las plataformas sean "responsables" por contenido de usuarios?

Históricamente, Google, Meta y TikTok argumentaban que solo servían como intermediarias y no podían ser sancionadas por crímenes cometidos por usuarios. Los decretos de Lula invierten esa lógica: si una plataforma rechaza remover contenido criminal tras ser notificada, o falla sistemáticamente en prevenir crímenes graves, ella misma es penalizable. Esto es revolucionario en América Latina.

¿Qué pasa si una plataforma no cumple?

Comienza con una advertencia. Si persiste, la ANPD puede multar (el monto aún no está especificado). Si el incumplimiento es grave o reiterado, la agencia puede decretar la suspensión temporal del servicio en Brasil, lo que significaría desconexión de millones de usuarios.

¿Afecta esto a ciudadanos argentinos?

No directamente, pero crea precedente. La forma en que Brasil regula plataformas influye en cómo otros gobiernos de la región presionan a las mismas compañías. Además, si las plataformas implementan sistemas globales para cumplir regulaciones brasileñas, otros usuarios podrían beneficiarse de moderación más activa.