26.05.2026 / Economía libertaria

La ruta del FMI para Argentina: menos impuestos al agro y finanzas, más a trabajadores y pequeños contribuyentes

El último informe del organismo con sede en Washington elogia el superávit fiscal del Gobierno, pero sus propias cuentas muestran que ese resultado se sostiene en parte por los pagos al propio Fondo. El camino de las "recomendaciones" tributarias: alivio para exportadores y grandes empresas, mayor carga para asalariados, monotributistas y pequeñas firmas.




El Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó la última revisión del acuerdo con Argentina y, junto con los elogios al ajuste fiscal, publicó un documento técnico con "recomendaciones" para una reforma tributaria integral. Una suerte de políticas impuestas por el organismo -como acostumbra históricamente- a aquellos países periféricos con deudas más elevadas, que justo dio a conocer dos días antes del 25 de mayo, aniversario de de la Revolución de mayo y el primer gobierno soberano argentino.

Una lectura detallada del informe revela una asimetría que el relato oficial no suele subrayar: los impuestos que el FMI propone bajar son los que recaen sobre los sectores más concentrados de la economía, mientras que los que recomiendan ampliar o reformar apuntan a trabajadores y pequeñas empresas.

El superávit que no es del todo lo que parece

El organismo proyecta para 2026 un superávit fiscal primario del 1,4% del PBI y calificó el ajuste de los primeros dos años de la gestión libertaria como "excepcionalmente grande en comparación internacional", siempre bajo la idea liberal de que esa postura constituye algo así como una regla de oro. Sin embargo, el propio informe contiene un dato que matiza ese elogio: una parte significativa del esfuerzo fiscal del Gobierno se destina al pago de los vencimientos con el propio FMI.

Cuando se incorporan esos compromisos financieros al análisis, como se precisa en la página 7 del texto en una nota al pie, el resultado fiscal estructural es menos holgado de lo que sugiere la presentación oficial. Si se suma el componente real de los intereses capitalizados de la deuda, el déficit alcanza casi el 0,8% del PBI. O sea: superávit fiscal en términos estrictos, no hay. 

El organismo, en tanto, reconoce que más de un cuarto de la recaudación depende de impuestos indirectos y distorsivos, y que el sistema argentino es "complejo, altamente distorsivo e inestable", con más de 155 impuestos.

Qué propone bajar: retenciones e impuestos al cheque

El énfasis del FMI para la reducción de impuestos apunta a dos tributos específicos: las retenciones a las exportaciones -especialmente sobre soja, trigo y maíz- y el impuesto a las transacciones financieras, conocido como impuesto al cheque.

El organismo estima que una eliminación progresiva de las retenciones podría aumentar las exportaciones agrícolas alrededor de un 10% y generar ingresos adicionales por unos 5.000 millones de dólares anuales. Esta semana el Gobierno ya presentó un cronograma de bajas de derechos de exportación para el campo y la industria.

Se trata de impuestos que recaen principalmente sobre los grandes exportadores del sector agropecuario y el sistema financiero. No hay, en el documento, ninguna recomendación equivalente para reducir la carga sobre sectores de menores ingresos o sobre el consumo popular.

Qué propone subir: trabajadores, monotributistas y pequeñas empresas

El otro lado de la hoja de ruta es más extenso. Y peor para los argentinos de a pie. El FMI propone ampliar la base del impuesto a las Ganancias personales, de modo que al menos el 20% de los trabajadores vuelva a pagar este tributo, acercando la presión fiscal al promedio regional.

La reforma de 2023 había reducido la cantidad de asalariados alcanzados por el impuesto. Milei votó esa baja en el Congreso, cuando ejercía como diputado nacional. El Fondo recomienda revertir ese efecto, con el referente libertario ahora como Presidente. 

Sobre el monotributo, el informe advierte que su estructura actual genera fragmentación empresarial y desincentiva el crecimiento de las firmas, y recomienda reformarlo para reducir diferencias abruptas entre categorías y alineales las tasas efectivas con el régimen general.

En la práctica, eso significa que los pequeños contribuyentes y emprendedores deberían pagar más, al acercar su carga fiscal a la del régimen general de autónomos o sociedades. Más impuestos para los trabajadores más precarizados. Menos incentivo para que sus empleadores los contraten en blanco, cosa a la que se supone que apunta la reforma laboral. 

Para el impuesto a las ganancias de las empresas, el FMI propone una tasa uniforme cercana al 30%, acompañada de un mínimo de recaudación sobre ventas para reducir la evasión.

El sistema progresivo actual, basado en tamaño y facturación empresarial, es cuestionado por el organismo bajo el argumento de que fomenta la evasión. La unificación de tasas implica, en los hechos, una igualación hacia arriba para las pequeñas y medianas empresas que hoy tributan menos que las grandes.

Al día de hoy, una Pyme paga una alícuota de 25% mientras que una firma grande lo hace en un 35%. La "recomendación" del FMI busca nivelar todas en un 30%. ¿Así van a contratar más personas y poner en blanco a las que ya tienen las Pymes, sector que más empleo genera en Argentina?

En materia de IVA, el organismo recomienda revisar y reducir las exenciones vigentes, con un impacto fiscal estimado de 0,4 puntos del PBI. Muchas de esas exenciones protegen a sectores de consumo popular. El informe plantea una compensación para hogares vulnerables, pero sin especificar mecanismos concretos ni fuentes de financiamiento.

Lo que el FMI no propone

Tan relevante como lo que el informe recomienda es lo que omite. El documento no propone revertir la reducción de Bienes Personales aplicada por el Gobierno en 2024, que alivió la carga sobre los patrimonios más altos. Tampoco sugiere modificar los regímenes especiales de inversión como el RIGI, que otorgan exenciones impositivas de largo plazo a grandes proyectos de capital extranjero, que aunque el Gobierno cuente supuestos dólares que están entrando al país por esa vía, eso no está sucediendo justamente por la naturaleza de regimen.

El FMI también excluyó del cálculo de ganancias fiscales inmediatas los cambios en las contribuciones patronales y de los trabajadores, bajo el argumento de que cualquier modificación en esa área debe encuadrarse dentro de una reforma previsional integral.

El organismo, en tanto, estimó que una reforma tributaria integral podría generar ganancias equivalentes al 3,3% del PBI mediante la eliminación de exenciones, cambios en Ganancias y una mayor recaudación provincial. Pero la distribución de esa carga adicional recae de manera asimétrica sobre asalariados, monotributistas y pequeñas empresas, mientras los sectores exportadores y financieros concentrados son los destinatarios de las principales rebajas.

La reforma tributaria que el FMI le recomienda a Argentina no es neutral. Tiene una dirección: transferir presión fiscal desde los sectores económicamente concentrados hacia los trabajadores y el tejido productivo de menor escala. El Gobierno se comprometió a presentar una propuesta formal antes de fin de 2026.