21.07.2014 - 12:07 /

Declaraciones sobre la solicitada de los Fondos Buitre

Por Hernan Letcher y Julia Strada.


Por Hernan Letcher y Julia Strada (*)


La reciente solicitada difundida por los fondos buitre demandantes contra la Argentina (que vale recordar que representan el 1% de los acreedores) parece clarificar las intenciones políticas que el fallo de Griesa significa no sólo para la Argentina y su estabilidad económica sino para el resto de los países “emergentes” que desafíen a la hegemonía financiera.

En principio se asume que Argentina entrará en “default técnico”, una figura jurídica que sería necesario revisar, teniendo en cuenta que se trata de un país soberano con claras señales de voluntad de pago, que incluso ya realizó un depósito del ultimo vencimiento de deuda en el Bank of New York, y se encuentra frenado por la justicia norteamericana. Este “default técnico”, implicaría, según la propia solicitada, las siguientes consecuencias:
“Aceleración de la inflación que ya es del 39%; poco acceso para la financiación al gobierno, a las empresas y a las personas individuales, a tasas de interés mucho más altas; Prologada reticencia por parte de inversores extranjeros directos. A pesar de que la Argentina estará pagando miles de millones al Club de París, las inversiones que esperan por parte de los países acreedores no se materializarán; Mayor brecha cambiaria; Terribles presiones sobre el sector social más vulnerable en términos económicos, cuya gente sentirá sus efectos de manera más aguda”.
La propia solicitada ahorra explicaciones. En un contexto económico nacional donde la restricción externa, producto de un proceso de sustitución de importaciones en marcha que deriva en un mayor incremento de las importaciones frente a las exportaciones, podría un constituir un límite para el desarrollo del país, la estrategia de los fondos buitre pareciera ser precisamente agudizar la cuestión. Las amenazas sobre las reestructuraciones de deuda, no sólo de ambos canjes 2005-2010, sino también sobre los recientes acuerdos con el Club de Paris también se dirigen a derribar, como un castillo de naipes, el trabajo argentino de cumplimiento de compromisos en pos de conseguir financiamiento para el desarrollo. Mención aparte merecen Vaca Muerta y la cuestión energética, donde nuestro país apunta a resolver el déficit energético (incluso se habla de exportar) y sustentar así el proceso de crecimiento. Finalmente, los comentarios sobre el impacto social negativo de la inflación y las preocupantes necesidades de la grandes mayorías, que constituyen una agenda de asedio cotidiana desde los medios locales, terminan de cerrar el círculo de intereses que busca, desde adentro y desde afuera, terminar con una política autónoma a los grupos concentrados, de corte productivo y distributivo impulsada desde hace 10 años.

* CEPA - CENTRO DE ECONOMIA POLITICA ARGENTINA