Por Kevin Grunbaum
Cuando hablamos de la Ciudad de Buenos Aires, estamos hablando de una de las capitales más cosmopolitas del mundo. Con más de tres millones de habitantes, alberga a una enorme cantidad de nacionalidades y cultos.
Sin embargo, la gran cantidad de religiones poco nos dice sobre la relación entre ellas. En un mundo donde la cabeza de la Iglesia Apostólica Romana es un argentino que antes era el Arzobispo de Buenos Aires, ¿qué pasa en nuestro país con el diálogo interreligioso?
La Ciudad de Buenos Aires es grande y está lo suficientemente poblada como para albergar semejante cantidad de cultos, pero -a su vez- el estilo de vida de sus habitantes hace que todas estas culturas tan ricas y diferentes no se relacionen.
La religión es algo que interviene, afecta y hasta condiciona la vida de las personas. Por lo tanto, es fundamental a la hora de resolver los problemas cotidianos de la gente. Muchos fieles adecuan sus opiniones respecto a muchos temas en relación a la posición que su comunidad tome.
El diálogo entre las religiones es una herramienta que puede ser utilizada para tratar temas delicados de la sociedad. En el marco de lo que está sucediendo actualmente en Medio Oriente, los miembros de la Red Interreligiosa de Jóvenes de la Ciudad de Buenos Aires (RIJBA) se juntaron el pasado domingo 3 de agosto en la Plaza de Mayo para hacer una jornada de oración por la paz. En el encuentro, jóvenes de distintas comunidades religiones (cristianos de distintas iglesias, budistas, musulmanes y judíos) realizaron un rezo conjunto, en el que cada credo eligió por su cuenta el modo de orar.
La RIJBA, (como la llaman sus miembros), creada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, es una red integrada por jóvenes de distintas religiones en donde, partiendo de los valores comunes, se llevan adelante actividades solidarias, ecológicas y culturales, con el fin de derribar prejuicios y brindar un aporte a la sociedad.
Durante la jornada de oración sus miembros rezaron y luego intercambiaron opiniones sobre el conflicto en Medio Oriente. Las opiniones eran altamente diferentes entre sí. Sin embargo, esto no fue un obstáculo para que los miembros de la RIJBA continuaran dialogando entre ellos. Jóvenes de la comunidad judía y la comunidad musulmana intercambiaron opiniones acerca de un conflicto al que ellos mismos marcan como político y no religioso.
“Esto es un conflicto político que muchos intentan pasar por religioso, es importante que nuestras comunidades se relacionen para demostrarle al mundo que este no es un problema entre judíos y musulmanes”, señaló Ariel Straus, un joven de la comunidad judía miembro de la red.
Por su parte Amir Zakour, otro de los miembros de la RIJBA, que a su vez forma parte de la Juventud de Centro Islámico de la República Argentina sostuvo: "Debemos entender que no pueden existir conflictos religiosos, los conflictos serán siempre meramente políticos. Y ahí es donde nosotros como jóvenes intervenimos en difundir este ideal, la paz como factor común en todos los credos y religiones”. A lo que agregó que “el mundo necesita más fe, más paz y más jóvenes comprometidos con este ideal".
Al final del evento los miembros de la RIJBA, sus invitados y algunos turistas curiosos que se acercaron a ver qué sucedía, se sacaron una foto todos juntos sosteniendo carteles que decían #oremosxlapaz. También acordaron hacer más encuentros de este estilo, a la espera de que más jóvenes se sumen a la Red para que el diálogo entre las religiones de la Ciudad sea cada vez mayor.
El encuentro del último domingo nos muestra que el diálogo interreligioso es algo fundamental hoy en día. La posibilidad de que las diferentes religiones intercambien conocimientos, opiniones y posiciones sobre diferentes temas en un marco de entendimiento es necesaria. Después de todo, la religión continúa ocupando un rol fundamental en la vida de los argentinos y debe ser utilizada como una herramienta de unión y resolución de conflictos dentro de nuestra sociedad.