25.08.2014 - 16:08 /

El debate por la soberanía

Análisis - Por Nicolás Wittwer Pruyas | Cristina anunció el envío de un proyecto de Ley al Congreso de la Nación, que tendrá como objetivo principal permitir que los bonistas que ingresaron a los canjes 2005 y 2010 puedan seguir cobrando en tiempo y forma. Los objetivos de la medida.


Por Nicolás Wittwer Pruyas


La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció el envío de un proyecto de Ley al Congreso de la Nación, que tendrá como objetivo principal, pero no el único, permitir que los bonistas que ingresaron a los canjes 2005 y 2010 puedan seguir cobrando en tiempo y forma, en particular con miras al próximo vencimiento, el día 30 de septiembre.

La iniciativa elaborada por el Poder Ejecutivo consta de 3 ejes: el cambio del agente pagador (se reemplazará el Banco de Nueva York por el Banco Nación), la posibilidad de modificar los bonos con legislación norteamericana por ley local y el depósito de dinero a los fondos buitre en las mismas condiciones de los canjes de 2005 y 2010.

En el afán de generar impacto inmediato a nivel comunicacional, diferentes referentes de la oposición esbozaron críticas y hasta en algunos casos fijaron una posición dura con respecto a una iniciativa que busca, ante todo, negociar en condiciones justas y alcanzar una solución que sea sostenible a lo largo del tiempo, sin poner en riesgo a las generaciones actuales y futuras.

El primero en fijar posición fue el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, anunciando que los legisladores del PRO rechazarán el proyecto oficial al advertir que “hay que respetar las reglas de juego y eso agravará más la situación económica, el desempleo y el problema inflacionario”. Asimismo, hizo alusión al proyecto de ley de la siguiente manera: “es pan para hoy y hambre para mañana.” Misma posición asumió Sergio Massa, referente del Frente Renovador y aspirante a competir en las elecciones presidenciales del año entrante, refiriéndose de la siguiente manera:”Argentina debe tener firmeza a la hora de defender sus recursos y soberanía per también encontrar mecanismos para no alterar los contratos. Entendemos que le Gobierno planteó un camino equivocado…”

Independientemente de las declaraciones de carácter público con fines electorales, resulta sumamente peligrosa la posición de algunos referentes políticos, que anteponen sus aspiraciones personales al interés colectivo, dejando de lado el resguardo y la preservación del patrimonio nacional y el bienestar de toda la población.

Por ello resulta importante comprender qué son los fondos buitres y cómo operan a nivel global.

Dada su forma de actuar similar a la de aves rapaces- de ahí su denominación- los fondos buitres no cesan su vigilia hasta poder cobrar el 100% del valor nominal de la deuda (más cuantiosos intereses) emitida por Estados soberanos y obtenida por estos actores por valores irrisorios, debido a crisis agudas que afectan y han afectado a diferentes países en vías de desarrollo. Es decir, son fondos de capital de riesgo, o fondos de inversión que invierten en títulos de deuda de países que se encuentran protagonizando severos inconvenientes en materia social, económica y política. Habitualmente compran en el mercado los títulos por montos que oscilan entre el 20 y el 30 por ciento del valor nominal, para luego reclamar, como decíamos con anterioridad, por el 100 por ciento de su valor (sumados los intereses, para nada despreciables).

Ahora bien, la pregunta es cómo pueden apropiarse estos fondos de capital, por montos tan bajos, de títulos de deuda emitidas por los países.
En el folclore del sistema financiero internacional, cuando un país presenta síntomas de estar en condiciones de protagonizar problemas en materia económica, presumiendo que la situación tienda a desmejorar y que se pueda llegar al default, sus bonos y emisiones de deuda pierden valor en el mercado, generando la necesidad, por parte de los bonistas o tenedores de aquellos títulos, de desprenderse de los mismos a bajos precios. En ese instante surgen actores a nivel mundial dispuestos a comprar los denominados “bonos basura” para luego reclamar por el total del valor nominal del título de deuda. Es decir, una estrategia finamente organizada.

Cuando asume el ex presidente Nestor Kirchner, en el año 2003, la situación externa era por demás compleja. La deuda representaba el 166% del PIB, lo cual implicaba toda una restricción para poder sostener un proceso de crecimiento, necesario para salir del estancamiento y fragmentación social en la que nos encontrábamos. Del total de la deuda, una parte importante era con actores privados y otro tanto en moneda extranjera, lo que situaba la posición argentina en un estado de vulnerabilidad y poca autonomía en materia de política económica. Siendo el proceso de desendeudamiento un vector principal de la política económica kirchnerista, lo que permitió disminuir la relación deuda – PBI a un 40% y, la relación deuda privada en moneda extranjera – PBI a un 8%, Argentina consiguió recuperar soberanía en la toma de decisiones y quedar mucho menos expuesta a los desequilibrios financieros globales. La contracara de este proceso fue tener vedado el crédito externo por tiempo considerable, debido a que el país contaba con una serie de frentes externos pendientes de regularización.

Dos hechos históricos de estos últimos años que permitieron la disminución de la deuda fueron los procesos de reestructuración en los años 2005 y 2010. En el primero de los casos, un 76% de los acreedores accedieron a la quita de deuda, mientras que en el segundo, ese porcentaje se elevó a un 92%. Es decir, más de 9 de cada 10 acreedores comprendieron que nuestro país debía primero garantizar un sólido sendero de crecimiento, para luego hacer frente a sus obligaciones sin sucumbir al hambre y la miseria. Crecer para pagar y no pagar para crecer, como bien expuso la Presidenta en una de sus últimas declaraciones sobre este tema.

A esta altura es necesario recordar que la deuda reestructurada en los años 2005 y 2010 no fueron tomadas por la actual gestión, sino que fueron producto de títulos de deuda emitidos durante la Convertibilidad y el Megacanje del año 2001. No obstante ello, el Gobierno Nacional se ha convertido, en palabras de la Presidenta de la Nación, en un “pagador serial”, cumpliendo con todos los vencimientos del 2003 en adelante y, de acuerdo a lo mencionado el día 17 de junio del corriente año por el Ministro de Economía, garantizando que la Argentina seguiría cumpliendo con aquellos acreedores que confiaron en el país.

Por lo expuesto anteriormente y, en el afán de cuidar lo alcanzado en estos últimos años, es necesario que la dirigencia política y la sociedad en su conjunto levanten la bandera de la soberanía nacional y acompañen un proyecto de ley que busca encontrar una solución justa al conflicto en materia de deuda soberana.

*Licenciado en Economía (UBA)