La disputa diplomática por las Islas Malvinas tuvo ayer un nuevo capítulo, cuando el canciller británico, Philip Hammond, convocó a la embajadora Castro en Londres para manifestarle su enojo por las palabras de la Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, durante el acto del 2 de abril.
"Seguir defendiendo nuestros derechos como lo hace nuestra Cancillería que acaba de denunciar a las compañías petroleras que ilegalmente están explorando la plataforma argentina y que ellos dicen que es de Malvinas. Hoy casi provocadoramente dicen que han descubierto petróleo. En una actitud más de provocación, pero nosotrosno nos vamos a dejar arrastrar por ninguna provocación porque tenemos chapa, tenemos historia, tenemos política de convivencia y de diálogo, porque vamos a seguir reclamando en todos los foros internacionales", fueron las palabras de la mandataria argentina, aludiendo a la noticia de que tres empresas petroleras británicas habían anunciado el descubrimiento de yacimientos en una zona ubicada 220 kilómetros de Malvinas.
Por su parte, desde la Cancillería Argentina, el vicecanciller, Eduardo Zuain, convocó al embajador Freeman para exigirle explicaciones ante el silencio del gobierno de David Cameron sobre las revelaciones de Edward Snowden sobre acciones de espionaje electrónico masivo dirigidas contra la Argentina.