Hace pocos días, los referentes económicos de los precandidatos presidenciales que mejor miden en las encuestas, Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa, se refirieron públicamente a las modalidades para salir del cepo cambiario y para implementar nuevos planes en la administración nacional después de las elecciones.
Silvina Batakis, ministra de Economía bonaerense y parte del equipo de Scioli, afirmó que la mejor manera de terminar con el cepo era haciéndolo de forma gradual, a medida que fuera creciendo el ingreso de divisas.
Por su parte, el presidente del Banco Ciudad, Rogelio Frigerio, reclamó desde el macrismo una normalización en el Impuesto a las Ganancias, el levantamiento del cepo y modificaciones en el INDEC, todo en un sólo día, es decir, el 11 de diciembre, cuando Macri asumiría su hipótetico gobierno.
El massista Miguel Peirano, ex ministro de Economía, aclaró que para salir del cepo serían necesarias utilizar las políticas que se usaron para rescatar la economía en 2001. Desde ese mismo sector, Marco Lavagna, director de Ecolatina, ratificó ayer en la Radio de Ciudad que en caso de que el líder del Frente Renovador fuera electo presidente, el cepo al dólar se eliminaría en un plazo de 100 días.
¿Cuáles son las posibilidades que existen para la eliminación del cepo cambiario? ¿Cuáles son los plazos y qué repercusiones reales tendrían en la economía de la clase trabajadora? Para responder estos interrogantes, Política Argentina habló con el economista, Agustín D’Attellis, de la Gran Makro, quien opinó que en el corto plazo no están dadas las condiciones para la eliminación de la restricción.
Aseguró además que si se modificara esta medida apresuradamente en la coyuntura económica argentina actual, “en un año electoral, con niveles bajos de reservas, con un frente de los fondos buitre abierto”, podría generar comportamientos de ataque especulativo, causando una devaluación abrupta del tipo de cambio, lo que sería “muy perjudicial para la clase media y trabajadora”.
Para el especialista de la Gran Makro, una devaluación sorpresiva del tipo de cambio tendría un efecto negativo sobre el poder adquisitivo de los salarios, es decir, una pérdida del poder adquisitivo. “
Es malo en términos distributivos, genera una ganancia hacia los sectores con mayores niveles de ingresos y perjudica a los salarios, hoy no están dadas las condiciones”, aseguró D'Attellis.
El economista consideró que habría que avanzar hacia la normalización del frente cambiario, eliminar la brecha y los diferentes tipos de cambio para simplificar el mercado, lo que “sería mejor para la macroeconomía”, pero que en este momento es necesario proteger la economía nacional, con medidas restrictivas como el cepo. Asimismo, sostuvo que frente a la situación de limitación externa y de escasez de divisas, que podría complejizarse y generar una crisis, es mejor prevenirla con estas políticas que “
tienen un sentido, que es, justamente, el de proteger a los sectores de ingresos en pesos”.
Sobre las promesas de campaña del PRO y el Frente Renovador, D’Attellis opinó que han sido desafortundas. “
Es muy demagógico lo que están haciendo los candidatos de poner una fecha. Lo que dijo Macri es una locura porque habla de una política de shock, eliminarlo de un día para otro es inviable. Lo que propone Massa es también ridículo porque no explica en realidad cuáles son los cambios que implementaría y cuál es el esquema en el que está pensando para la eliminación”, justificó.
En el caso de que se implementara la eliminación de las restricciones en el plazo que proponen los candidatos, D’Attellis afirmó que las posibles medidas que tomarían Massa y Macri serían
salidas de endeudamiento de la Argentina a los mercados de capitales, acuerdos con los fondos buitre “dentro de lo que los fondos plantean” o que podría tratarse de una devaluación abrupta del tipo de cambio con políticas de reajuste, que exigen los mercados financieros como contrapartida de salidas del mercado a endeudarse. “Cualquiera de esas cosas está encerrada en esa propuesta o simplemente es una postura demagógica vacía de contenido”, apuntó.
D’Attellis observó que el frente opositor entiende que el público desaprueba cualquiera de estas medidas -ya sea en el paisaje de ajuste, en el de devaluación o en el de endeudamiento- y que es por eso que evitan dar detalles sobre cuáles serían las políticas que implementarían para quitar la restricción.
“El cambio económico deberá ser gradual y a largo plazo, si estuvieran dadas las condiciones”, dijo el economista. Finalmente, reafirmó que será necesario avanzar en cuestiones estructurales que permitirán ganar confianza en el dólar, aumentar competitividad en términos estructurales a través de bajas de costos de logística, inversiones en transporte, en infraestructura y que una vez que eso esté dado
“se podrá eliminar el cepo, pero sin poner plazos ni hablar de días”.