Desde hace algún tiempo, el massismo brega por hacer una primaria amplia que contenga a todos los candidatos presidenciables opositores, de los cuales salga uno solo que compita en octubre contra el candidato oficialista. La propuesta podía potenciar al massismo en momentos en que Sergio Massa cae en las encuestas y le serviría al Frente Renovador para ubicar a Mauricio Macri en un lugar incómodo, al aparecer privilegiando su propia candidatura por sobre apoyar lo que dé más garantías de vencer al oficialismo. De esa manera, la estrategia discursiva del massismo apuntaba a correr a Macri del lugar de líder de la oposición que conquistó en los últimos meses.
Esa estrategia adoptó ahora, explícitamente y en sintonía con varios dirigentes de su espacio, el propio Sergio Massa. "No hay lugar para egoísmos cuando lo que está en juego es el futuro. No hay lugar para las mezquindades cuando lo que está en juego es el país", dijo el tigrense.
Para ello, mantuvo
conversaciones con Emilio Monzó, ministro de Gobierno porteño y uno de los asesores más cercanos de Macri. Monzó es además, junto a Humberto Schiavoni, armador nacional del PRO, uno de los que pujaba por que el partido tuviera una pata radical (lo que se logró, a través de la Convención radical de marzo) y una pata peronista.
Del otro lado, el asesor ecuatoriano de Macri, Jaime Durán Barba, el secretario de Gobierno, Marcos Peña, y el empresario y amigo de Macri desde la adolescencia, Nicolás Caputo, eran quienes llevaban adelante la bandera de la "pureza". Según su visión, el PRO debe sellar la menor cantidad de alianzas para así mantener su imagen de partido nuevo, "diferente a los que gobernaron la Argentina en los últimos 30 años", como señala cada vez que puede Macri.
A las
charlas entre Monzó y Massa, se sumó una
conversación que el tigrense mantuvo por teléfono con Macri, en la que cada uno expuso su visión y sus requisitos para sellar un acuerdo que lleve a una primaria amplia. No obstante, uno de los pedidos del jefe de Gobierno se encontró ante un rechazo incolumne de parte de Massa: para Macri, el tigrense debía declinar cualquier candidatura y continuar como diputado. A cambio, el líder del PRO aceptaría en su partido a buena parte de los dirigentes que componen el Frente Renovador. Las negociaciones no llegaron a nada.
También Roberto Lavagna negó la posibilidad de la fórmula, "ya está muerto eso", arremetió el asesor de Massa. El economista que acompaña al líder del Frente Renovador aseguró que un acuerdo con el PRO no va a ser posible, "porque el PRO no quiere". Además remató en el diario La Nación: "Ya lo ha dicho Massa: el que puede bajar a gobernador es Macri"."Yo no manejo el espacio, ni mucho menos. De modo que no me corresponde. Creo que hay cosas que son normales de la política y cosas que no. Siempre hubiera sido preferible que el PRO no hubiera tenido que bajar sus candidatos porque conseguían votos y que el FR no se viera frente a esta salida de intendentes", sentenció claro Lavagna.
Así, prácticamente derruida la posibilidad de sellar un acuerdo amplio con la oposición tanto a nivel nacional como a nivel bonaerense, y ante la
fuga de dirigentes en el Frente Renovador (más recientemente la del intendente de Merlo,
Raúl Othacehé, la casi segura salida de
José Eseverri, de Olavarría, y de
Gabriel Katopodis, de San Martín, y los
rumores en torno a Facundo Moyano),
los rumores sobre una declinación de la candidatura de Massa volvieron a incrementarse.