Luego de que manifestara su preocupación por la paz y la búsqueda de una construcción de poder regional hacia el mundo en su quinta reunión con el Sumo Pontífice, sus declaraciones reavivaron el interrogante acerca de la posibilidad de una eventual candidatura suya al Parlasur.
por Leonardo Damián García
Desde el primer día de su papado, Francisco ha ocupado un rol determinante en la política internacional. Se ha metido de lleno en la mediación de conflictos políticos y en la búsqueda de paz, como así también en el reposicionamiento de la Iglesia Católica alrededor del mundo. La última reunión con Cristina Fernández de Kirchner en el Vaticano, no fue la excepción.
En el entorno de la Presidenta y allegados al Vaticano le confiaron a Política Argentina que en la última reunión Francisco le sugirió que se aparte de la política nacional para evitar interferencias en un hipotético gobierno de Daniel Scioli. De esta forma, se evitarían las discusiones mediáticas en torno a la idea de un "doble comando".
Cristina no debate con el Papa las políticas nacionales, sino que se posiciona como líder regional de cara al nuevo mundo. Por su capacidad de liderazgo, por el poder resolutivo a nivel regional y por las relaciones que ha establecido con el nuevo mundo su figura como emblema internacional crece constantemente y con un detalle no menor: el visto bueno de quien hoy dirige, en gran parte, la geopolítica internacional, como lo es el Papa. Entonces, ¿por qué no animarse?
Su rol ya fue demostrado en la negociación de paz más importante de este siglo, a la hora de mediar las reuniones entre La Habana y Washington, el caso más trascendental donde la Presidenta y Francisco actuaron en conjunto por la paz. Sus intervenciones tanto en el G-20, en Naciones Unidas o su posición en el conflcito surgido por la renegociación de la deuda externa (el conflicto con los fondos buitre), le han validado una fuerte presencia que permitiría llevar un cierto orden, desde una visión del realismo, a los nuevos actores que surgen en el anárquico mundo de las relaciones internacionales.
En este contexto, la mandataria podría utilizar la elección de parlamentarios del Mercosur a su vez para buscar el efecto arrastre que pueden dar quienes encabecen las listas. Si la Presidenta decidiera ser la primera candidata de los 19 diputados que se eligirán por distrito único a nivel nacional, su nombre aparecería en las boletas del 25 de octubre -no hay PASO para los cargos de Parlasur- al lado del candidato del FpV para sucederla. De esta forma, causaría un efecto muy fuerte en la elección nacional.
Aunque la respuesta final se conocerá el 20 de junio, en el momento en que se oficialicen las candidaturas, ése es el papel que Francisco desea para la Presidenta luego del 10 de diciembre de este año: ser la embajadora del Vaticano en la región teniendo en cuenta el giro hacia la derecha que están tomando los gobiernos latinoamericanos.
Posicionamiento como líder regional frente al mundo
"Imagínense, con todos los problemas que hay, con todo lo que ha pasado; su participación en Cuba, su viaje a Bolivia, a Sarajevo, su lucha por la paz. Venir a hablar de las PASO no era algo que se mereciera ni él ni yo".