Ya no serán dirigidos a los servicios básicos como la luz o el agua, tampoco al transporte público, el Gobierno de Mauricio Macri utilizará los subsidios para pagar indemnizaciones por despidos producto de la apertura de importaciones y lo hará mediante el Programa Nacional de Transformación Productiva, llevado adelante por los ministerios de Producción y Trabajo.
El programa estará orientado a las industrias más sensibles a la competencia con productos del extranjero, como las fábricas de computadoras ante la inminente baja de aranceles.
De esta forma se habilitará un complemento indemnizatorio o bien el pago de una parte del salario con fondos públicos para los operarios que pudiesen ser reinsertados en otras fábricas como parte del mismo esquema.
En un primer momento el plan había sido ideado para Tierra del Fuego producto de la baja arancelaria y por ser el lugar donde están radicadas la mayoría de las terminales electrónicas que se encargan de ensamblar tecnología pero el Gobierno decidió que la aplicación del mismo se de en cualquier parte del país sobre segmentos de la industria necesitados de una reconversión.
Para aplicar al nuevo programa se creará un comité, liderado por el Ministerio de Producción, a cargo de Francisco Cabrera, y con la participación de la cartera laboral y de la Agencia Nacional de Inversiones, entre otras áreas de Gobierno, que analizará cada proyecto y tendrá la responsabilidad de aprobarlos, con el destino de presupuesto para cada caso.