10.02.2017 / ECONOMÍA

Carne de cerdo: caída de producción local y beneficios para la empresa vinculada al secretario de Comercio

La cadena de supermercados que pertenece a la familia de Miguel Braun, es una de las principales empresas que incrementaron sustancialmente la importación, que aumentó más del 120 por ciento durante 2016. Los productores argentinos y los consumidores son los principales perjudicados por la política de los empresarios.



Debido al aumento en los precios de la carne vacuna, el consumo de carne de cerdo viene creciendo aceleradamente en el país. La producción, y el desarrollo del sector, también se había potenciado, con crecimientos promedio de la faena del 12 por ciento anual, registrados hasta 2015.

El año pasado, la tendencia se modificó, a causa del enorme crecimiento de la competencia importada, que sólo en el año 2016 tuvo un incremento mayor al 120 por ciento. La política comercial del Gobierno despeja el terreno para que los productos importados puedan insertarse en el mercado interno como intento para contener la inflación.

La cadena de supermercados  La Anónima, perteneciente a la familia Braun, la misma de origen del actual secretario de Comercio, fue una de las principales empresas que adoptó esta política, perjudicando directamente a los productores locales de carne porcina.

El cerdo importado llega de Brasil y Dinamarca, como cortes congelados que luego se venden en los hípermercados como carne fresca. Los cortes más vendidos de carne de cerdo son el carré, solomillo y la bondiola, precisamente en los que la oferta extranjera es mayor, según explicó el diario Página12.

El significativo volumen de carne de cerdo importado por La Anónima durante el mes de enero repercutió de manera directa en la provincia de Santa Fe, que es la tercera productora, donde las difíciles condiciones de mercado del año pasado ya venían golpeando a los productores pequeños.

El sector venía perjudicado por el aumento de los costos de producción en más de un cien por ciento en algunos de los principales rubros, como el maíz, que fue una de las consecuencias de la suba del dólar y la eliminación de retenciones. “Nos obligaron a pagar el maíz para alimentar a los cerdos al precio de exportación”, criticó un productor.

Empresarios santafecinos explicaron al matutino que “ya no existen las barreras sanitarias” que limitaban la posibilidad de comercializar la carne porcina de determinadas provincias. Tampoco hay un faltante de producto local, por lo que atribuyen la decisión de importar a una postura oportunista, muy perjudicial para el desarrollo de la producción local.

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