La petrolera YPF está a punto de definir si presenta una oferta para quedarse con los activos de refinación y comercialización de combustibles de Shell en el país. Así, la empresa estatal podría desembolsar 900 millones de dólares en la firma que presidió el actual ministro de Energía, Juan José Aranguren, quien en septiembre el año pasado y en medio del escándalo dijo haberse desprendido de sus acciones en la compañía.
La inminente operación fue revelada por el diario La Nación. La compra incluye la refinería de Dock Sud, pero Shell conservaría su participación en exploración y producción de hidrocarburos, con fuerte presencia en Vaca Muerta.
La empresa estatal competirá con otros interesados en quedarse con el negocio de refinación y distribución de combustibles de Shell en la Argentina.
El monto de 900 millones podría ser considerado bajo para la firma que supo presidir Aranguren: se estima que buscaría estirar el precio a 1500 millones.
Uno de los condicionamientos de la vendedora es que se mantenga el nombre de Shell, para preservar la posibilidad de reingresar al negocio. Por parte de YPF, la movida apuntaría a evitar la llegada de competidores –de hecho, hay otros interesados en la compra-.
El matutino señaló que, en caso de avanzar la negociación, deberá tomar intervención el área de Defensa de la Competencia. Pero además, dado que se trata de la comercialización de hidrocarburos, será objeto de estudio también para el Ejecutivo.
La cuestión reflotará la polémica desatada el año pasado en torno a la posesión de acciones en Shell del ex CEO de la compañía y actual responsable de la cartera de Energía a nivel nacional.
Aranguren tiene a cargo definir el precio de los combustibles y otras variables determinantes para la actividad donde posee intereses económicos. En septiembre pasado, en medio del escándalo,
dijo haber vendido su paquete accionario en Shell. La Oficina Anticorrupción, a cargo de Laura Alonso, había definido el caso como “complicado”.