Sebastián Galiani, actual viceministro del Ministerio de Hacienda, explicó que "en el debate público en Argentina –y también en muchos otros países‒
se suele afirmar que, si no crece el empleo manufacturero, esto es, el empleo industrial, no habrá empleo para todos los trabajadores" pero que
la "evidencia sobre la evolución de la composición está lejor de confirmar esta visión".
En este sentido, en una nota publicada en Foco Económico, consideró que "el empleo manufacturero alcanzo un pico de 27% del empleo total en la década del ‘60 para luego caer de manera suave, pero sin pausa" y añadió: "A lo largo de todo el periodo, el sector manufacturero está lejos de haber sido la principal fuente de empleo. El sector de servicios ha sido la principal fuente de empleo de los trabajadores argentinos". De esta manera deja de lado la política de desindustrialización iniciada por la última dictadura y concluida con éxito en los 90, con la convertibilidad.
"La subvención de estas actividades con el único fin de mantener el empleo genera grandes distorsiones que redundan en una asignación sub-óptima de trabajadores, reducen la riqueza agregada e induce esfuerzos innecesarios en la búsqueda de rentas", expresó y agregó:
"Mirando hacia adelante, una mejora sustancial en nuestro capital humano, y una integración estratégica al mundo, son una mejor receta que un sistema de protección industrial artificial".
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