23.11.2018 / Opinión

Operativo paranoia

Esta semana el gobierno anunció cómo estará sitiada la Ciudad por la presencia del G20. ¿A quién es funcional la instalación del miedo?

por Estefanía Pozzo




Agarren un mapa de la Ciudad de Buenos Aires. Cierren los ojos y pongan el dedo en cualquier lugar. Zona restringida por el G20. Vuelvan a cerrar los ojos y pongan el dedo en cualquier otro lugar. De nuevo, zona afectada de alguna manera por el G20. Repitan varias veces lo mismo y verán cómo, en distintos puntos de la ciudad (y del conurbano) el tránsito y la circulación van a estar restringidos, prohibidos, limitados y custodiados, en lo que será el operativo de seguridad (así vamos a llamarlo por ahora, pero tengo una propuesta para rebautizarlo) más grande que alguna vez se implementó en la Argentina.

El martes pasado anunciaron una parte: a partir del jueves 29 habrá modificaciones de recorridos de subtes, cortes parciales de calles, afectaciones en la circulación, credenciales para algunas personas que vivan dentro de las zonas de exclusión y autopistas inhabilitadas. Además, el viernes y el sábado no funcionarán trenes ni subterráneos, los colectivos deberán modificar sus recorridos, cualquier persona que tenga una actitud que las fuerzas de seguridad consideren sospechosa podrán ser cacheadas, revisadas, detenidas o cualquier otra medida que consideren los agentes individualmente (algo que ya ocurre si lo atravesamos con la clase social, por supuesto).

Patricia Bullrich, la ministra responsable, avisó hace una semana: “Váyanse el jueves antes de la Cumbre del G20. La Ciudad va a estar complicada”. En un contexto social crítico, con la inflación pesando cada vez más en los bolsillos de quienes tienen la suerte de tener un trabajo (y ni hablar de quienes tienen que hacer changas para poder comer), la ministra no puede quejarse si sus expresiones caen como una bomba neutrónica. Alguien tiene que avisarle que el cinismo no es un buen consejero. 

Ahora lean esta transcripción un audio que está circulando por Whatsapp: "Te mando un mensaje que le estoy mandando a mis familiares. Un amigo de la hermana del dueño de donde trabajo, un amigo de mucho tiempo, el tipo trabaja como custodio para peces gordos del gobierno. Le mandó un mensaje ayer a la cubana diciendole que hasta el día 6 se eviten las zonas de mucho tumulto de gente. Que no viajen en subte, eviten los boliches, eviten el cine, eviten los shoppings, porque está muy muy jodida la mano. Va a haber atentados como los que ya vimos que están sucediendo, y son atentados formados por los mismos grupos que hicieron el atentado en la AMIA. El Gobierno por no sucumbir en pánico a la población no lo está notificando, pero está mandando indirectas como la de Infobae. Va a estar muy jodido esto por la movida de que viene Trump, el japonés este que viene y el ruso. Así que cuidensé y eviten todos los lugares que sean de acumulación de gente" (sic).

Si tenemos que elegir el imperio del fake news, sin dudas ese sería Whatsapp. Las cadenas se replican exponencialmente en cuestión de segundos. Nadie sabe de dónde sale la información, pero por las dudas la pasa. Voy a dejar de lado la conspiranoia e intentar corrernos de la tentación de poner en continuidad la sugestiva presencia de infiltradxs cada vez que al Ministerio de Seguridad le conviene y el contenido de este audio, y vamos a darle lugar a la posibilidad de que sea verosímil.

Hace días que el Ministerio de Seguridad hace explotar pollos crudos, llaman al comando de explosivos por un juego de sábanas olvidado en un aeropuerto y despliegan un mega operativo por un televisor viejo en una galería debajo del Obelisco. Configuraron a los anarquistas como el enemigo y hay 11 personas que siguen detenidas por haber estado en una casa en el momento de un allanamiento después de la explosión de una bomba casera en el cementerio de Recoleta. También detuvieron a dos hermanos argentinos de origen libanés acusados de pertenecer a Hezbollah.

La instalación de un clima de miedo siempre es funcional al accionar represivo de las fuerzas de seguridad. El jueves 22 el diario La Nación publicó una detallada nota en la que contaba cómo quisieron hacer responsable a Adolfo Pérez Esquivel de que no hubiera infiltrados. Pero lo interesante de ese artículo era la advertencia del Ministerio de Seguridad a quienes se manifiesten en contra del G20: quienes estén participando de manera pacífica dejen espacio para que las fuerzas de seguridad puedan actuar. ¿Hay que dejar actuar a la Policía que sale de cacería en cada desconcentración de las movilizaciones y detiene a personas que no saben siquiera de la marcha?

Y hay más: las autoridades políticas encargadas de dirigir las Fuerzas de Seguridad, una a una, avalaron a los miembros que estarán en la calle a actuar cuando lo consideren necesario. ¿Qué puede malir sal?

No se manifiesten, no cuestionen, no se metan, no registren el accionar de la Policía. Bueno, mejor no salgan de sus casas.

Les dije que tenía una propuesta para rebautizar este operativo: más que de seguridad, es el operativo paranoia.
 

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