
Anoche le practicaron una cesárea a Lucía, la niña tucumana violada. El embarazo se interrumpió pero no se respetó el protocolo para estos casos.
El Sistema Provincial de Salud (SIPROSA) dilató los tiempos para que avanzara la gestación y evitar así realizarle el aborto legal que ella reclamó, vulnerando sus derechos y sometiéndola a un grave caso de tortura.
La menor se encuentra bien de salud, según informaron fuentes del Hospital del Este Eva Perón, donde permanece internada. el bebé pesa alrededor de 600 gramos y se encuentra en Neonatología, con
pocas posibilidades de sobrevida, de acuerdo con fuentes médicas.
Lucía es la menor de tres hermanas y nunca quiso esa gestación, que fue consecuencia de una violación por parte de la pareja de su abuela. El pedido del aborto lo expresó ante una psicóloga del Hospital del Este Eva Perón, donde e ingresó el 31 de enero por “autolesiones”,
después de tener conductas suicidas por la dramática situación que atravesaba.
En diálogo con Página/12, la abogada de Católicas por el Derecho a Decidir y Mujeres X Mujeres, Soledad Deza, denunció: “No estamos frente a una objeción de conciencia común, lamentablemente acá hubo un accionar político conservador iniciado desde el Poder Ejecutivo y convalidado por el Ministerio Público, dirigido meticulosamente a intentar que Tucumán vuelva atrás en derechos.
Abortar en caso de abuso o riesgo para la salud es una opción legal. El Estado tiene que asegurar la práctica,
acá hubo encarnizamiento y del peor con esa niña”.
Cabe destacar además, que en la causa judicial, que investiga el abuso sexual que sufrió la niña,
se adjuntó semanas atrás un informe de una médica que trabaja en Tribunales en el cuerpo forense que dice que hay “alto riesgo obstétrico” si continuaba el embarazo.