04.10.2020 / SALTA

"De no haber existido el acompañamiento del gobierno nacional a Salta, estaríamos viviendo una catástrofe económica y social sin precedentes"

Las políticas del gobierno de Alberto Fernández fueron cruciales a la hora de proteger a los más vulnerables en la provincia de Salta, un territorio cuyo índice de pobreza supera en 5 puntos al promedio nacional. “Mientras se desnuda la realidad profundamente injusta e inmoral en la que vivimos, también se hace más visible el trabajo de quienes han puesto, una vez más, el bienestar común por encima de los intereses individuales”, destacó Tane Da Souza Correa, delegado del INAES en Salta.

por Tane Da Souza Correa




La pandemia que transita nuestro planeta pareció, al comienzo, ser igualadora: ricos y pobres se contagiaban, potencias y países pequeños la sufrían. El COVID-19 nivelaba, de una manera dolorosa, las distintas realidades. Pero rápidamente esta supuesta igualdad ante el virus resultó ser simplemente un espejismo: los más pobres, los excluidos, los hacinados, los trabajadores informales empezaron a ser los más castigados por la pandemia y por sus consecuencias económicas. Se desnudó, con cruda transparencia, la sociedad profundamente desigual en la que algunos viven y muchos, apenas, sobreviven.

Con una crisis económica heredada de la administración Cambiemos que privilegió los negocios, el endeudamiento y la especulación financiera por sobre el trabajo, la producción y el desarrollo nacional con justicia social, la situación de nuestra sociedad se avizoraba trágica al predecir cómo se desarrollaría la pandemia y observar las imágenes distópicas de otros países cuyos sistemas de salud colapsaban, a pesar de contar con realidades económicas contundentemente más sólidas que la nuestra.

El gobierno nacional, encabezado por el presidente Alberto Fernández, tomó decisiones valientes y decididamente en favor de proteger la salud de la población desde que fue necesario. Pero también generó numerosas políticas destinadas a hacer más llevadera la crisis económica a millones de argentinos y argentinas: Bonos extraordinarios en la AUH, jubilaciones y salarios sociales complementarios, el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) y, fundamentalmente, el Ingreso Familiar de Emergencia.

En el Norte profundo de nuestra Argentina, con una pobreza estructural a la que ya no alcanzan adjetivos para describirla, con niveles de desigualdad galopantes, estas medidas sirvieron para evitar la caída de miles de personas en la pobreza y la indigencia. Particularmente en la provincia de Salta 320.000 personas fueron beneficiadas por el IFE, esto es aproximadamente la mitad de las personas económicamente activas de toda la provincia. Según estudios realizados por los equipos técnicos del Partido Felicidad, más del 50% del dinero percibido por el IFE por las familias salteñas fue gastado en alimentos, bebidas y artículos de limpieza, necesidades básicas que de no haber existido este acompañamiento difícilmente podrían haberse cubierto.

Los últimos días de Septiembre el INDEC dio a conocer los números de pobreza e indigencia, Salta se ubica 5 puntos por encima de la media nacional, llegado al 45.5% de pobreza, siendo este número el más alto de todo el NOA. De no haber existido el acompañamiento del gobierno nacional a las familias de nuestra Provincia, estaríamos viviendo una catástrofe económica y social sin precedentes, sumándose a la angustiante situación sanitaria, agravada por la pésima gestión de la ex Ministra de Salud, Josefina Medrano, que fue eyectada de su cargo luego de meses de desmanejo en la salud pública salteña. Con el nombramiento del Dr. Esteban, hay consenso en todo el arco político provincial respecto a las expectativas de mejora en la gestión sanitaria de la Pandemia, hipótesis que sólo podrá ser confirmada con el tiempo.

Así, mientras se desnuda la realidad profundamente injusta e inmoral en la que vivimos, también se hace más visible el trabajo de quienes han puesto, una vez más, el bienestar común por encima de los intereses individuales, partiendo de los trabajadores y trabajadoras esenciales hasta quienes organizan la solidaridad: merenderos, parroquias, cooperativas, organizaciones sociales, clubes, entre muchos otros colectivos. Una vez más, en tiempos de celebración del individualismo, la realidad y la historia nos demuestran que la única manera de superar los desafíos comunes de las sociedades es con la solidaridad organizada y la búsqueda del Bien Común, por más borrascoso que sea el presente.

Tane Da Souza Correa es físico por la Universidad Nacional de Salta y delegado territorial del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) de la provincia del NOA. Integra Generación Patriótica y el Partido Felicidad.