
El
Fondo Monetario Internacional confirmó ayer a través de sus voceros que continúan las conversaciones con Argentina para refinanciar la deuda de U$S 44 mil millones que el país contrajo en 2018. Para avanzar en las negociaciones, el organismo le reclamó al Gobierno argentino un plan integral para abordar los desafíos económicos y sociales, "
incluida la alta inflación", que debe contar
"con un amplio apoyo político y social".
El presidente
Alberto Fernández anunció el domingo, después de las elecciones legislativas, su intención de enviar en diciembre al Congreso un
"programa económico plurianual", que incluirá detalles sobre la negociación con el Fondo. Con sus declaraciones de ayer, los voceros del organismo se mostraron favorables a la estrategia del Gobierno de discutir la negociación en el Parlamento.
“Continuamos trabajando para lograr un entendimiento pleno sobre un plan integral que pueda abordar de manera duradera los desafíos económicos y sociales más urgentes de Argentina, incluida la alta inflación, que perjudica de manera desproporcionada a los más vulnerables”, declaró un vocero del FMI y agregó: “Es importante que este plan cuente con un amplio apoyo político y social. Nuestro objetivo sigue siendo ayudar a Argentina y su gente".
CARTA DE INTENCIÓN
En tanto el ministro de Economía,
Martín Guzmán y el representante de Argentina ante el
Fondo Monetario Internacional (FMI),
Sergio Chodos, avanzaron en las últimas horas sobre el borrador de la
“Carta de Intención” que el país y el organismo acordarán para refinanciar U$S45.000 millones y que será elevado al Congreso para su aprobación. Este es el documento en el cual el país y el FMI se comprometen en una serie de pautas para lograr el refinanciamiento de la deuda. Entre ellos se incluye el nivel de superávit fiscal que debe tener la nación para poder pagar los vencimientos.
A cambio, el Fondo le gira dinero para evitar que ese pago deje al país en una situación de
“déficit de balanza de pago”, es decir, del dinero que entra y sale del país, y a la vez le habilita al Gobierno que reciba créditos de otros organismos como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, o la CAF. Claro que para llegar a un nivel de superávit fiscal el Gobierno debe tener más ingresos, ya sea por impuestos o financiamiento, que egresos, por gastos corrientes.
Guzmán y Chodos buscan “cerrar” el texto para presentárselo la semana que viene al presidente Alberto Fernández, a la vicepresidenta Cristina Kirchner, y a los demás integrantes de la coalición gobernante. En el proyecto de Ley de Presupuesto que Guzmán había estimado un aumento de las tarifas del transporte, el gas y la electricidad, para reducir el nivel de subsidios y por ende, el déficit fiscal, que este año rondará el 3,5% del PBI.