
El tercer juicio oral por el crimen de María Marta García Belsunce comenzará el 1 de junio próximo y tendrá al exvecino de la víctima, Nicolás Pachelo, como principal imputado.
El principal acusado comenzará a ser juzgado por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 4 de San Isidro por el homicidio de la socióloga el 1° de junio y el juicio se extenderá hasta agosto. Pachelo está preso desde el 7 de abril de 2018, o sea, hace casi cuatro años pero por robos en barrios cerrados. Actualmente, se encuentra alojado en el penal de Florencio Varela.
En el banquillo de los acusados además se sentarán dos ex vigiladores del country: Norberto Glennon (56) y José Ramón Alejandro Ortiz (44). Todos están imputados como coautores del delito de homicidio agravado por el crimen de la socióloga, aunque sin prisión preventiva.
Las fechas del juicio por el crimen de María Marta, que será presencial, ya fueron estipuladas: “Serán el 1, 3, 6, 8, 10, 13, 15, 17, 22, 24, 27 y 29 de junio; el 1, 4, 6, 8, 11, 13, 15, 18, 20, 22, 25, 27 y 29 de julio; y el 1, 3, 5, 12, 17 y 19 de agosto”, detallaron fuentes judiciales.
Cabe recordar, que Pachelo es el segundo imputado por el crimen de la socióloga: el primero había sido su viudo, Carlos Carrascosa, a quien la Corte Suprema de Justicia le confirmó su inocencia en diciembre de 2020.
En diálogo con Télam, Carrascosa aseguró este martes sentirse "emocionado" tras conocer la fecha en la que comenzará el juicio por el asesinato de su mujer.
Ya en una nota realizada en 2020, con motivo de su absolución, el viudo dijo a Télam: "Ahora sí voy a morir inocente pero ahora viene el objetivo principal: saber quién mató a mi mujer".
La socióloga García Belsunce (50) fue hallada muerta el 27 de octubre de 2002 en su chalet del country Carmel de Pilar, con su cuerpo semisumergido en la bañera. La autopsia practicada a 36 días del hecho comprobó que fue asesinada de seis balazos en el cráneo, cinco de los cuales penetraron en el cráneo y el sexto -"el pituto"- le rebotó, con un arma calibre 32 largo.
El caso tiene una serie de enigmas jamás resueltos: el arma homicida nunca apareció y hay tres misteriosos ADN de dos hombres y una mujer nunca identificados, cuyos rastros de sangre quedaron en una pared de la escena del crimen.