04.01.2023 / Judiciales

"Nunca vi tanta saña": fuerte declaración del jefe de seguridad de Le Brique en el juicio por Fernando Báez Sosa

Alejandro “Chiqui” Muñoz, jefe de seguridad de Le Brique en la noche del crimen, se quebró durante su testimonio, pero logró relatar lo que observó aquel 18 de enero de 2020. "Unos cubrían a los amigos y otros le pegaban a Fernando", manifestó al tiempo que apuntó contra Máximo Thomsen




En el marco del juicio por Fernando Báez Sosa, Alejandro “Chiqui” Muñoz, jefe de seguridad de Le Brique en la noche del crimen, apuntó contra Máximo Thomsen y expresó que jamás vio en sus años de trabajo "tanta saña" contra una persona aquel 18 de enero de 2020. 

“Cuando llegué la pelea ya había terminado. Me lo señalan a Thomsen, trato de sujetarlo solo y me hizo tanta fuerza que tuve que pedir ayuda a uno de mis compañeros para sacarlo. A Fernando, en cambio, lo sacaron tranquilo, no tenía camisa”, recordó, y remarcó: “Lo tuvimos que sacar entre dos porque estaba muy agresivo. Thomsen era el más alterado”.

Sobre lo que ocurrió en las afueras del boliche, señaló: “Cuando llego a la puerta veo a todos los ‘rugby’ y veo que se van turnando para pegar a Fernando: trataban de separar a los amigos y dejarlos a cinco o seis metros. Unos cubrían a los amigos y otros le pegaban (a Fernando). Uno que estaba con camisa blanca con rodete (N. de la R. por las fotos es Matías Benicelli) le pegó y Fernando no se levantó nunca más. La daban patadas constantemente. El que más le pegaba fue el chico que saqué yo: Thomsen. Me concentré en él porque, mirá que yo soy grande, pero no lo pude contener”.

Durante su declaración, se proyectaron dos videos y el testigo refirió que a los imputados los sacaron por Avenida Buenos Aires, y que a Fernando y sus amigos, por la entrada principal, sobre la Avenida 3. Dijo que es parte del “protocolo”. “Yo siempre les digo que se vayan a su casa, pero acá hubo una diferencia: unos salieron violentos, otros no”, manifestó.

En el momento crucial de su testimonio, Muñoz se quebró: “Hace veinte años que trabajo de esto y jamás vi tanta saña. Todo patada, patada, patada”.

“Después de ese hecho estuve cuatro días sin dormir. En la calle veía que la gente me miraba como si yo fuera uno de los culpables”, refirió Muñoz.