El ministro de Economía,
Sergio Massa, viaja este jueves a Estados Unidos para participar de la Asamblea de Primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y reunirse con funcionarios de Gobierno estadounidense para conseguir dólares con los que enfrentar el impacto de la sequía. Sin embargo, en junio viajará a China para definir relaciones.
En la previa a su llegada a Washington, Massa se reunió con la vicesecretaria de Estado de los Estados Unidos,
Wendy Sherman, en la ciudad de Santo Domingo, donde además participó Ricardo Zúñiga (Subsecretario Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental) y la agenda del ministro de Economía en Washington arranca este jueves con las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial.
También
se reunirá con el Comité Monetario y Financiero Internacional (IMFC), tendrá un desayuno de trabajo con autoridades económicas de América del Sur y México organizado por Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, la reunión de Ministros de Finanzas por la Acción Climática, un Seminario de Alto Nivel sobre Implicancias Macrofinancieras de los Activos Crypto, y un encuentro organizado por Kristalina Georgieva con Ministros de Hacienda y Gobernadores de Bancos Centrales de América Latina, Canadá y EE.UU.
Massa también mantendrá encuentros bilaterales con Mathias Cormann, Secretario General de la OCDE, y con José Antonio Ocampo, Ministro de Hacienda y Crédito Público de Colombia.
EL VIAJE DE MASSA A CHINA Y DEFINICIONES SOBRE LA RELACIÓN BILATERAL
El ministro de Economía viajará a Beijing en junio para participar de la asunción de Dilma Rousseff como presidenta del Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS cuando Argentina se una al grupo y cerrar acuerdos con el país.
La gira de Massa por China fue inicialmente programada para mayo y postergada por desavenencias al interior de la coalición oficialista, se destrabó luego de una extensa visita que le hizo el embajador Sabino Vaca Narvaja a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner en Río Gallegos entre fines de febrero y principios de marzo.
En esa ocasión,
el diplomático le hizo saber a CFK que esta puede ser la última oportunidad de consolidar el vínculo estratégico entre ambos países, algo que comenzó en el segundo mandato kirchnerista pero que durante las gestiones de Mauricio Macri y Alberto Fernández quedó desdibujado.
Pero es claro que el acuerdo con el FMI es un condicionamiento ineludible en la relación bilateral. Washington no puede permitirse que Sudamérica sea un territorio de disputa, y con Brasil mirando definitivamente a Oriente, la Argentina se ha vuelto la última jugada en la estrategia imperial de los estadounidenses en la región.
En junio vencerá el acuerdo de SWAP de monedas con China por 19 mil millones de dólares, de los cuales 5 mil millones se utilizan como reservas líquidas. Si no se renovara, el país quedaría en un aprieto y correría riesgos en el cumplimiento del acuerdo con el FMI. El acuerdo para extender el canje, que incluye la posibilidad de ampliar la parte que tengan libre disponibilidad, es parte de la agenda que lleva Massa y tiene muchas posibilidades de cerrarse, pero
Argentina deberá demostrar compromiso estratégico entre los dos países.
Los equipos del ministerio de Economía y de la sede diplomática en Beijing trabajan para llegar a la cumbre con una serie de logros concretos que permitan abonar con resultados el compromiso bilateral.
Entre
los acuerdos que van a firmar se destacan la concreción de tres proyectos: AMBA, una inversión de 1100 millones de pesos para mejoras en la red eléctrica, incluyendo 500 kilómetros de tendido de alta tensión y una estación transformadora. Cauchari, el complejo de parques solares más importantes de América Latina, será ampliado, incluso el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, viajará a China para firmar precontratos antes del viaje de Massa.
Por último, el segundo gasoducto que salga desde Vaca Muerta con salida al Océano Atlántico. La agenda también incluirá el sector del litio, donde se van a anunciar inversiones para la instalación de plantas para fabricar baterías y autos eléctricos. También se está trabajando en la posibilidad de establecer un vuelo directo del turismo chino a la Argentina.
Otros emprendimientos conjuntos que ya están en marcha, como las centrales hidroeléctricas en Santa Cruz y las obras del Belgrano Cargas, recibirán un nuevo impulso; mientras que asuntos estratégicos delicados como la construcción de una cuarta central nuclear o la compra de equipamiento militar corren por otros canales.
China no exige un alineamiento automático como hace Estados Unidos, pero sí un compromiso de largo plazo en la relación, que no dependa de cambios de gobierno o de internas en el elenco oficialista y junio puede ser la última oportunidad para consolidar ese vínculo.