28.04.2023 / Economía

Renegociación con el FMI, ajuste gradual y financiamiento: la hoja de ruta de Massa para estabilizar la economía

Lejos de las recetas mágicas como la dolarización, desde la Universidad de Moreno analizaron qué políticas económicas deberían tomarse para frenar la escalada del dólar y su impacto en precios. En diálogo con Política Argentina, explicaron por qué la reducción del gasto "es la opción menos mala" y cómo transita ese camino el ministro de Economía.




Esta semana la tensión reinó los mercados en la Argentina, la corrida cambiaria reloaded del martes llevó al dólar blue a tocar los 500 pesos y consecuentemente al ministro de Economía, Sergio Massa, a ordenar que el Banco Central intervenga en el mercado de los dólares financieros, una herramienta que tenía limitada por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), a través de la cual utilizó parte de las escasas reservas para mantener a raya los valores de esas cotizaciones en medio de la especulación.

Massa relacionó el alza de la divisa informal con "una situación atípica de rumores, versiones, falsos informes" que tienen "impacto en los instrumentos financieros vinculados al dólar". Y aseguró que desde el Gobierno iban a “usar todas las herramientas del Estado para ordenar esta situación y a cambiar en la rediscusión del Programa" con el FMI.

En diálogo con Política Argentina, el economista Lucas Benitez, docente e investigador de la Universidad Nacional de Moreno,  explicó que la problemática de la inflación “no refiere a una cuestión técnica, moral, ni de villanos o víctimas, sino que es causa de un problema político que arrastra el país debido a que no hemos podido consensuar todavía qué proporción del excedente económico (la torta) se apropian los empresarios y qué proporción, los trabajadores, lo que se conoce como puja distributiva”.

Según Benitez, la puja distributiva se dispara por algún costo macroeconómico que influye en el proceso de producción de la mayoría de los bienes: tarifas, salarios, productos importados, combustibles y, claro, valor del dólar, entre otros.

“Dicho rápidamente, hoy la inflación está principalmente motorizada por los precios de los alimentos y la devaluación del tipo de cambio, producto del acuerdo firmado con el FMI y la endeblez de las reservas”, señaló el especialista.
Algo similar explicó este jueves en La Plata, la vicepresidenta Cristina Kirchner, que advirtió sobre el rol del Fondo y de la oposición en la economía, pero también señaló la necesidad de mayor distribución de la riqueza en el marco del crecimiento de la actividad económica. “Tenemos crecimiento pero con bajos salarios. Estamos ante un nuevo fenómeno. Por primera vez, tenemos trabajadores en relación de dependencia pobres”, lamentó la Vicepresidenta, que luego recordó: “Cuando Sergio (Massa) dijo que el país iba a crecer, dije ojo, alineemos precios y salarios porque si no el crecimiento se lo van a llevar cuatro vivos”.

Es que según el documento denominado Las Notas de Coyuntura que publica periódicamente la Universidad Nacional de Moreno, el tipo de cambio presenta un ritmo de devaluación de entre el 5% y 7% mensual que se traslada al precio de los bienes que tienen algún componente importado lo que disminuye el poder adquisitivo de los salarios. Esto último agravado por los bienes exportados mediados por el tipo de cambio que imponen presiones en el mercado interno.

Mientras la sequía hizo que aumentaran los precios de los alimentos en la economía nacional cuando se observa una tendencia a la baja de estos precios a nivel internacional, después de la pandemia y la guerra. “En definitiva, estos dos elementos (dólar y alimentos) explican los actuales índices de precios que, en un país con una fuerte organización sindical, implica que los trabajadores se organicen y luchen para resguardar su poder adquisitivo deteriorado por los precios en alza, retroalimentando el proceso ya que los salarios son también un bien básico que participan en la producción de la mayoría de los bienes”, indicó el informe de coyuntura que realizaron los investigadores Fernando Córdoba y Lucas Benitez.



SIN RECETAS MÁGICAS, CÓMO SE DEBERÍA ESTABILIZAR EL MERCADO CAMBIARIO

“La situación es compleja y las recetas mágicas, como una devaluación de shock o dolarizar la economía, no existen”, enfatizó Benitez, que explicó también que  hoy la falta de dólares es la causa principal para entender la coyuntura inflacionaria, problema que se agudiza por la sequía y la posibilidad que dejen de ingresar divisas por exportaciones al Banco Central por un valor cercano a los 20.000 millones de dólares.

En ese sendero, precisó: “Si el diagnóstico es que la falta de divisas es la principal causa del aumento de precios, las políticas deben apuntar hacia renegociar a la baja la meta de reservas y reducir el esquema de devaluaciones periódicas acordadas con el FMI ya que no se encuentran experiencias en el mundo dónde se haya solucionado el problema de la inflación sin anclar el precio del dólar”.

Asimismo, para Benitez era “condición necesaria la suba de la tasa de interés para menguar los alicientes de la corrida cambiaria, subiendo el costo de oportunidad de dolarizarse”, una decisión que tomó este jueves el Banco Central que oficializó la suba la tasa de interés 10 puntos elevandola del 81% al 91% para quitarle presión al dólar.

El economista marcó, además, como “importante conseguir financiamiento externo atendiendo la problemática de la sequía” que podría ser swap y/o financiamiento directo de China, del Tesoro Estados Unidos, de Organismos Internacionales e inclusive con el adelanto de desembolsos del FMI.



“La otra política que –por la negativa- nos asegura ahorrar divisas, es bajar el gasto público y así ralentizar el nivel de actividad interno. Tarea que ya se encuentra realizando el Ministerio de Economía, pero que deberá acelerar debido a las restricciones de oferta vigentes por la falta de divisas”, señaló Benitez en comunicación con este medio.

En este sentido, indicó que en pleno año electoral y “teniendo en cuenta la sangría de reservas internacionales, la recesión debería llegar a un -3%, algo impensado para el Gobierno, ya que el aumento del desempleo dará por tierra con sus chances electorales”.

El actual escenario de inestabilidad genera expectativas de devaluaciones aún mayores que se reflejan en la dinámica de los precios, y que impiden que los ingresos de los trabajadores le ganen a la inflación porque los primeros suben por el ascensor y los salarios por la escalera”, sostuvo el investigador de la Universidad de Moreno.

En conclusión, si se renegocia exitosamente el acuerdo de metas con el FMI, se sube la tasa de interés -dos cosas en las que Massa se encuentra encaminado-  y se consigue financiamiento externo adicional, “los próximos índices de precios podrían ir descendiendo lentamente pari passu el nivel de incertidumbre. De lo contrario, el gobierno tendría que realizar una fuerte devaluación que acelerará la actual dinámica de precios o impulsar una baja del gasto público con el objetivo de ahorrar reservas”, consideró Benitez.

El economista de la Universidad de Moreno consideró que, teniendo en cuenta estas opciones la última posibilidad oficia de “la opción menos mala”: induciendo una desaceleración de la actividad económica ante “la opción más dañina” que sería un fuerte salto devaluatorio, “que generará recesión económica, empeoramiento del problema inflacionario y profundización de la distribución regresiva del ingreso”, explicó el economista.