El ministro del Interior, Diego Santilli, volverá a activar en enero el diálogo político con los gobernadores con el objetivo de garantizar los votos que el oficialismo necesita para avanzar con la reforma laboral durante las sesiones extraordinarias de febrero, en una estrategia que busca ordenar respaldos provinciales antes de que el debate llegue al recinto del Senado.
La iniciativa figura entre las prioridades legislativas del Gobierno y ya cuenta con dictamen, pero en la Casa Rosada reconocen que el trámite parlamentario sigue atado al acompañamiento de fuerzas aliadas y de legisladores que responden a los mandatarios provinciales, cuyo respaldo será clave para alcanzar una mayoría en sólida la Cámara alta.
El principal foco de tensión se concentra en los artículos vinculados al Impuesto a las Ganancias y a la reducción de la carga tributaria, que las provincias observan con cautela por su posible impacto en la masa coparticipable, una preocupación que atraviesa incluso a los distritos con mejor relación política con el Ejecutivo.
Ante ese escenario, Santilli deberá encarar negociaciones bilaterales con cada gobernador, con la posibilidad de introducir ajustes puntuales al texto sin alterar, según plantean en Casa Rosada, el núcleo de la reforma, mientras las provincias reclaman compensaciones, reactivación de obras públicas y garantías de no perder recursos.
Aunque todavía no hay reuniones confirmadas, desde el oficialismo aseguran que los contactos ya comenzaron y que el ministro permanecerá activo durante enero, convencidos de que el antecedente del Presupuesto aprobado a fin de año allana el camino.