05.01.2026 / Judiciales

Quién es Alvin Hellerstein, el magistrado que quedó a cargo del juicio contra Nicolás Maduro

El proceso se desarrolla en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, con sede en Manhattan, una de las jurisdicciones federales más influyentes del país. Este tribunal es reconocido por tramitar causas vinculadas con narcotráfico internacional, terrorismo, seguridad nacional y delitos financieros complejos.





Tras el arresto de Nicolás Maduro en Venezuela y su traslado a Estados Unidos, la Justicia federal avanzó rápidamente en la organización del proceso penal. El caso quedó en manos del juez Alvin Hellerstein, una figura central del sistema judicial estadounidense que, a sus 92 años, se prepara para encabezar uno de los juicios de mayor repercusión internacional de los últimos tiempos.

El proceso se desarrolla en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, con sede en Manhattan, una de las jurisdicciones federales más influyentes del país. Este tribunal es reconocido por tramitar causas vinculadas con narcotráfico internacional, terrorismo, seguridad nacional y delitos financieros complejos. En ese contexto, la designación de Hellerstein no pasó desapercibida, dado su perfil y su experiencia acumulada a lo largo de décadas.

La acusación federal sostiene que Maduro enfrenta cargos de extrema gravedad, entre ellos delitos relacionados con narcotráfico, corrupción gubernamental y vínculos con organizaciones consideradas terroristas por las autoridades estadounidenses. El expediente quedó bajo la supervisión directa de Hellerstein, quien es uno de los jueces en actividad con mayor trayectoria dentro del sistema judicial federal.

Nacido en Nueva York en 1933, Alvin Hellerstein tuvo una formación vinculada desde temprano al ámbito institucional. Se desempeñó como abogado del Ejército de los Estados Unidos antes de ejercer en el sector privado, una etapa que marcó su conocimiento del funcionamiento del Estado y de los conflictos legales de alta complejidad. En mayo de 1998, fue designado juez federal del Distrito Sur de Nueva York por el entonces presidente Bill Clinton, iniciando una etapa que lo consolidó como una referencia del fuero.

En 2011 asumió el estatus de juez sénior, una condición que le permitió reducir su carga de trabajo sin abandonar los expedientes más sensibles. Desde entonces, continuó interviniendo en causas de alto perfil, muchas de ellas con impacto político, social y económico. A lo largo de su carrera, presidió procesos vinculados al terrorismo, disputas financieras de gran escala y demandas civiles que marcaron precedentes.

Entre los casos más notorios que pasaron por su juzgado se encuentran las reclamaciones por daños derivados del atentado del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas, el proceso por acoso sexual contra el productor cinematográfico Harvey Epstein y el expediente contra Michael Cohen, ex abogado personal de Donald Trump. Estos antecedentes refuerzan la idea de que Hellerstein está habituado a manejar causas bajo fuerte presión mediática y política.

Además, el magistrado también tiene a su cargo el caso contra el exgeneral venezolano Hugo Armando “Pollo” Carvajal, antiguo jefe de inteligencia del chavismo. Carvajal, acusado de narcotráfico en el mismo tribunal, decidió colaborar con la Justicia estadounidense y se declaró culpable de cuatro delitos vinculados al narcotráfico y al narcoterrorismo. Según la causa, su testimonio será clave en el juicio contra Maduro.

En los últimos años, Hellerstein dictó resoluciones que tanto respaldaron como limitaron decisiones de la administración de Donald Trump. Entre ellas, fallos que bloquearon deportaciones por fundamentos constitucionales y resoluciones que rechazaron pedidos de reducción de condena basados en criterios religiosos o de nacionalidad. Su rol en el proceso contra Maduro lo coloca ahora en el centro de una causa histórica, con implicancias judiciales y geopolíticas que trascienden las fronteras de Estados Unidos.