La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) intervino por primera vez desde el inicio de la escalada cuando
un destructor de la Marina estadounidense derribó un misil que había ingresado al espacio aéreo de Turquía. El proyectil provenía de Irán y fue interceptado antes de alcanzar su objetivo, que no fue identificado. Restos del misil cayeron a unos 100 kilómetros de una base aérea utilizada conjuntamente por Turquía y fuerzas militares estadounidenses.
Tras el incidente, la OTAN condenó el intento de ataque, aunque el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, aclaró que el episodio no activa el artículo de defensa colectiva de la alianza, que establece que un ataque contra uno de sus miembros es considerado un ataque contra todos. Desde Ankara, el Ministerio de Defensa turco aseguró que, si bien no hubo víctimas, el país “se reserva el derecho de responder a cualquier acto hostil dirigido contra su territorio”.
Por su parte, medios estatales iraníes negaron que el misil hubiera sido lanzado contra Turquía. Según el gobierno de Teherán, las Fuerzas Armadas iraníes “respetan la soberanía del país vecino y amigo” y no realizaron ningún ataque dirigido contra su territorio.
Otros aliados de la OTAN también comenzaron a reforzar su presencia militar en la región.
Francia y el Reino Unido anunciaron el envío de buques de guerra y helicópteros a Chipre luego de que un dron atacara una base aérea británica en la isla, lo que elevó la preocupación sobre una posible ampliación del conflicto en el Mediterráneo oriental.
Las repercusiones de la guerra también se sintieron en Asia.
En Corea del Sur, el índice bursátil Kospi sufrió el lunes su peor caída diaria en años al desplomarse más de 12% por el temor a un aumento en los precios del petróleo y la energía. El pánico obligó a suspender las operaciones durante veinte minutos. Sin embargo, el mercado mostró una fuerte recuperación este martes y avanzaba cerca de 10%, camino a su mejor jornada desde 2008.
En Europa, el conflicto generó un choque diplomático entre Estados Unidos y España. El presidente Donald Trump amenazó con cortar el comercio bilateral luego de que el gobierno español rechazara permitir el uso de bases militares conjuntas para operaciones contra Irán. El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, respondió endureciendo sus críticas a la ofensiva militar.
Mientras tanto, la confrontación militar directa continúa intensificándose. Hegseth informó que
un submarino estadounidense hundió un buque de guerra iraní frente a las costas de Sri Lanka, en aguas internacionales. Se trata de la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial que un submarino de Estados Unidos ataca y destruye un buque de superficie, un episodio que marca un nuevo nivel de escalada en el conflicto.