La Secretaría de Finanzas adjudicó $3,4 billones en una nueva colocación de deuda en pesos, un resultado que volvió a mostrar las dificultades del Gobierno para sostener el nivel de refinanciamiento. La operación alcanzó una renovación del 64% de los vencimientos previstos, en un escenario marcado por la desconfianza del mercado.
Desde el área económica explicaron que en esta oportunidad se puso en marcha un nuevo mecanismo destinado a facilitar la reinversión de los inversores en instrumentos dólar-linked, una alternativa pensada para ofrecer cobertura frente a eventuales movimientos del tipo de cambio.
De acuerdo con el comunicado oficial, el esquema permitió eliminar el riesgo asociado a la fijación del tipo de cambio previo a las licitaciones regulares. Sin embargo, el resultado volvió a dejar expuesta la fragilidad de la estrategia financiera del Ejecutivo, que inició el año con dificultades para asegurar el rollover completo de su deuda.