La Unión Europea aprobó por mayoría cualificada el acuerdo de libre comercio con el Mercosur, luego de 25 años de negociaciones. Tras la luz verde al entendimiento comercial entre ambos bloques, la titular de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, estaría habilitada para firmar este lunes el histórico pacto en Paraguay.
Según informó EuropaPress, el respaldo de la mayoría de los 27 Estados miembro se concretó en una reunión de embajadores en Bruselas, pese a la oposición de países como Francia y Hungría, y luego de que en ese mismo encuentro se aprobaran formalmente las salvaguardas negociadas en diciembre, destinadas a reforzar la protección del sector agroalimentario europeo
Una vez que concluya el procedimiento escrito, a las 17 de este viernes, se hará oficial el mandato que permitirá a von der Leyen, acompañada por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, suscribir el acuerdo de asociación y el tratado de libre comercio con los socios del Cono Sur.
La Comisión Europea concluyó las negociaciones hace un año y países como Alemania y España sostienen que el acuerdo es clave para que la UE abra nuevos mercados, compense el impacto de los aranceles de Estados Unidos y reduzca su dependencia de China, en particular en el acceso a minerales críticos.
En tanto, los opositores, encabezados por Francia, el mayor productor agrícola de la Unión Europea, afirman que el acuerdo aumentará las importaciones de productos alimentarios baratos: como carne de vacuno, aves de corral y azúcar, lo que perjudicará a los agricultores nacionales, que ya iniciaron protestas en toda la UE y el jueves bloquearon las carreteras francesas.
El acuerdo de libre comercio es el mayor de la Unión Europea en términos de reducción arancelaria, al eliminar 4.000 millones de euros (4.660 millones de dólares) de derechos sobre sus exportaciones. Los países del Mercosur aplican aranceles elevados, como el 35% a las piezas de automóvil, el 28% a los productos lácteos y el 27% a los vinos.
La UE y el Mercosur esperan ampliar un comercio de mercancías a partes iguales por valor de 111.000 millones de euros. Las exportaciones de la UE están dominadas por maquinaria, productos químicos y equipos de transporte, y las del Mercosur se centran en productos agrícolas, minerales, pulpa de celulosa y papel.
Para sumar apoyos entre los países más reticentes, la Comisión Europea habilitó la posibilidad de suspender importaciones de productos agrícolas sensibles, reforzó los controles sobre las importaciones, en especial en materia de residuos de plaguicidas, y creó un fondo de crisis. Además, aceleró las ayudas a los agricultores y se comprometió a reducir los aranceles a la importación de fertilizantes.
Sin embargo, esas concesiones no alcanzaron para revertir la posición de Francia y Polonia, que mantienen su rechazo al acuerdo, aunque Italia pasó de una postura negativa en diciembre a respaldar el texto este viernes.
La Unión Europea decidió dividir el acuerdo con el Mercosur en función de las competencias de cada instancia. Por un lado, el Interim Trade Agreement (ITA), texto que tuvo luz verde hoy en el Consejo Europeo y concentra el capítulo comercial, y será el primer texto en firmarse. Ese acuerdo deberá ser ratificado por el Parlamento Europeo y, una vez aprobado, entrará en vigor de manera provisional para todos los Estados miembro.
En paralelo, el EU-Mercosur Partnership Agreement (EMPA) abarca los pilares políticos y de cooperación. A diferencia del ITA, este texto sí tendrá que ser ratificado por los 27 parlamentos nacionales de la Unión Europea. Cuando ese proceso concluya, el acuerdo integral reemplazará al ITA, que dejará de tener vigencia.
Dentro de ese marco, aún existe incertidumbre respecto de qué sucederá si los parlamentos nacionales rechazan el EMPA.