12.01.2026 / FINANZAS

Inflación mundial en 2025: la Argentina volvió a quedar entre los países con más suba de precios



El Fondo Monetario Internacional ubicó al país en el sexto puesto del ranking global de inflación prevista para 2025. Mientras el promedio mundial rondó el 4,2%, la economía argentina sostuvo registros muy por encima del resto, en un contexto marcado por el ajuste, la recesión y la pérdida del poder adquisitivo.





La inflación mundial se ubicó cerca del 4,2% durante 2025, de acuerdo al último informe de Perspectivas de la Economía Mundial del Fondo Monetario Internacional, pese al impacto que generaron los aranceles impulsados por Estados Unidos y a un escenario internacional todavía condicionado por tasas de interés elevadas. En ese marco, la Argentina volvió a destacarse negativamente.

Según el organismo, el país se ubicó en el sexto puesto del ranking de inflación prevista para 2025, con una tasa del 41,3%, y quedó así dentro del grupo de las diez economías con mayor suba de precios a nivel global. El dato reflejó el impacto persistente de un modelo económico basado en el ajuste fiscal, la liberalización de precios y la caída del consumo interno.

Por encima de la Argentina aparecieron economías atravesadas por fuertes crisis políticas, sociales o humanitarias, como Irán, Sudán, Zimbabue, Sudán del Sur y Venezuela, esta última con una inflación proyectada del 269,9%. El contraste volvió a exponer el deterioro del entramado productivo y social argentino frente a países que atravesaron conflictos armados o sanciones internacionales.

En el otro extremo, las principales economías del mundo mostraron registros inflacionarios significativamente más bajos. China prácticamente no tuvo inflación en 2025, mientras que Francia, Italia y Alemania cerraron el año con índices cercanos o por debajo de sus metas oficiales. Estados Unidos, en tanto, finalizó el año con una inflación del 2,7%, con una proyección a la baja para 2026.

De cara al próximo año, el FMI anticipó una nueva desaceleración de la inflación global, que descendería al 3,7%. Sin embargo, para la Argentina el desafío siguió siendo estructural: recomponer ingresos, frenar la inercia inflacionaria y salir de un esquema que, aun con precios “contenidos”, profundizó el encarecimiento en dólares y el ajuste sobre la vida cotidiana.