14.01.2026 / TURISMO

Efecto Milei en el turismo: por qué el verano 2026 viene con estadías cortas y tenue consumo



La temporada muestra ocupaciones aceptables pero con un patrón que se repite en la costa y el interior: escapadas de pocos días, fuerte concentración en fines de semana y un gasto contenido, en un contexto económico que condiciona al turismo interno.









La temporada de verano 2026 avanza con números dispares en la Provincia de Buenos Aires. Tras las fiestas y el cierre de la primera quincena de enero, los principales destinos registran niveles de ocupación considerados aceptables, aunque lejos de una temporada expansiva. El rasgo dominante es la reducción de las estadías y un consumo más medido por parte de los visitantes, con picos concentrados entre viernes y domingo.

“La foto que vemos es bastante clara: no estamos ante una temporada de permanencias largas, sino de escapadas, con mucha decisión de último momento y una fuerte concentración de turistas entre viernes y domingo”, explicó Camilo Alberto Kahale, presidente de la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA), al presentar el relevamiento sectorial. El diagnóstico se repite tanto en destinos de costa como del interior bonaerense.

En ciudades como Tandil, la ocupación mostró contrastes según el tipo de alojamiento. Las cabañas alcanzaron promedios elevados, impulsadas por el turismo de naturaleza y los viajes familiares, mientras que los hoteles operaron con mayor rotación y estadías breves. “El turista prioriza experiencias concretas, viene menos días y cuida mucho el gasto. Incluso con buena ocupación en algunos segmentos, la rentabilidad es moderada”, señaló Genaro García, titular del área Turismo de FEBA.

En la costa atlántica, Monte Hermoso reflejó con claridad la dinámica de la temporada: fines de semana completos y semanas más tranquilas, con niveles que bajan entre lunes y jueves. En el corredor geselino, diciembre resultó flojo, aunque enero mostró una recuperación parcial, con Mar de las Pampas y Villa Gesell sosteniendo ocupaciones medias gracias a políticas de precios contenidas y ajustes muy por debajo de la inflación.

Mar del Plata, con una ocupación cercana al 65%, volvió a concentrar el mayor volumen de visitantes de la provincia. Sin embargo, el patrón de cautela en el gasto también se hizo sentir. “Hay presencia y movimiento, pero no hay derroche”, resumieron desde el sector. El balance de la primera parte del verano deja en evidencia una temporada marcada por la austeridad y el ajuste del bolsillo, un reflejo directo del impacto del rumbo económico nacional sobre el turismo interno.