El descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad dejó al menos 40 muertos y decenas de heridos en Adamuz, en la provincia de Córdoba, España.
La catástrofe también dejó un saldo de 122 heridos, de los cuales 48, entre ellos cinco menores, permanecen ingresados en hospitales. Los 74 restantes ya fueron dados de alta.
Pedro Sánchez, presidente de España, se trasladó este lunes hasta las afueras de Córdoba para encabezar una conferencia de prensa. “Es un día de dolor para toda España”, sentenció.
El mandatario defendió el operativo de rescate y sostuvo que el Estado “actuó como tenía que actuar” y planteó la interrogante que atraviesa a la sociedad española sobre “cómo fue capaz de ocurrir esta tragedia”. “Cuando se conozca la causa (del accidente) la pondremos en conocimiento de los ciudadanos”, afirmó.
El terrible hecho ocurrió ayer por la tarde cuando una formación de la empresa Iryo que se dirigía desde Málaga a Madrid descarriló y se cruzó a la vía contraria, donde impactó de frente contra un tren de Renfe que cubría el tramo Madrid-Huelva.
La estatal ferroviaria Adif confirmó que el accidente provocó el corte total del servicio de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, mientras también se evalúan los daños en la infraestructura.