El Directorio de Nucleoeléctrica Argentina resolvió esta semana apartar de manera temporal y quitarles la firma a dos funcionarios jerárquicos designados por Demian Reidel, presidente de la compañía y hombre de extrema confianza de Javier Milei, tras la elevación de una denuncia interna que advierte sobre presuntas irregularidades en procesos de contratación dentro de la empresa estatal.
La medida alcanzó al gerente general, Marcelo Famá, y al gerente de Coordinación Administrativa, Hernán Pantuso, luego de que el Comité de Integridad de la empresa elevara un informe por posibles anomalías en la contratación del servicio de limpieza en las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse, un caso que tensó la reunión del Directorio y abrió un proceso de revisión interna.
Según denunció el secretario general de ATE Zárate, Fernando Pérez, el conflicto comenzó en diciembre, cuando se intentó desvincular a trabajadores de carrera y salió a la luz un presunto desfalco millonario: “Esto comenzó en diciembre, cuando a raíz de un par de intentos de desvinculación de profesionales en Atucha I y II, comenzó a tener un estado interno de conocimiento de un desfalco muy grande”.
Pérez aseguró que una contratación que debía rondar los 600 mil dólares terminó convirtiéndose en una licitación por 6,4 millones y sostuvo que “se dibujó una licitación”, al tiempo que advirtió que “se intentó que el hilo se corte por lo más delgado cuando la corrupción está en el edificio central de Vicente López”, en referencia a la conducción de la empresa.
De acuerdo con la información aportada por el gremio, la licitación del servicio de limpieza habría dejado afuera a diez oferentes y permitido la continuidad de una empresa con valores un 140% superiores a los precios de referencia de la Sindicatura General de la Nación, mientras que también se pidió investigar una contratación informática que pasó de 600 mil a 7 millones de dólares, en una empresa superavitaria que el Gobierno incluyó en el listado de posibles privatizaciones.