Sebastiana Barrera, madre del soldado Omar Carrasco, murió este miércoles en la ciudad neuquina de Cutral Có. Con su salud deteriorada desde hacía tiempo, su fallecimiento generó una inmediata repercusión en redes sociales y en el arco de los organismos de derechos humanos, que destacaron su perseverancia y entereza en la búsqueda de verdad y justicia tras el asesinato de su hijo en 1994.
El crimen de Omar Carrasco, ocurrido a pocos días de haber ingresado al servicio militar en el Grupo de Artillería de Zapala, dejó al descubierto un entramado de violencia, abusos y encubrimientos dentro del Ejército. La desaparición del joven conscripto, seguida por el hallazgo de su cuerpo un mes después dentro del propio predio militar, sacudió a la opinión pública y provocó una reacción social inédita contra la llamada “colimba”.
Barrera y su esposo recorrieron el país denunciando lo ocurrido y enfrentando versiones oficiales que intentaron presentar al joven como desertor. Esa lucha constante logró quebrar el silencio institucional y empujar una causa judicial que terminó con condenas a los responsables materiales y a uno de los encubridores, en un fallo que marcó un antecedente histórico.
La conmoción social derivada del caso aceleró una decisión política de fondo. En agosto de 1994, el entonces presidente Carlos Menem anunció por cadena nacional la abolición del servicio militar obligatorio, un sistema cuestionado desde hacía décadas pero sostenido hasta entonces por la lógica castrense y el desinterés estatal.