ATE postergó el paro aeronáutico, previsto para el 2 de febrero, tras la advertencia de sus equipos legales sobre la necesidad de cumplir con la ley de esencialidad, que exige un preaviso mínimo de cinco días para este tipo de servicios.
Sin embargo, el sindicato mantiene un estado de asamblea permanente en las distintas terminales aéreas, una modalidad que ya comenzó a generar demoras y complicaciones en la programación de vuelos nacionales e internacionales.
La nueva fecha probable del cese total de actividades pasó al lunes 9 de febrero. De realizarse, la medida se extenderá por 24 horas y afectará áreas clave como control terrestre, sanidad, bomberos y administración en los 30 aeropuertos del país.
El conflicto se originó a raíz de un incumplimiento salarial por parte de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC).
"El Gobierno tomó la incomprensible decisión de dar marcha atrás con un incremento salarial ya acordado, reliquidar los haberes y dejar a los trabajadores sin salarios", expresó Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE