En Nueva York, los bonos en dólares mostraron leves subas, pero los títulos más representativos de la deuda argentina sintieron el impacto. Las principales pérdidas se concentraron en los Bonares, con el AL41 cayendo 1% y el AL35 retrocediendo 0,8%. El riesgo país volvió a perforar el techo psicológico de los 500 puntos y alcanzó las 530 unidades, reflejando la incertidumbre que atraviesa el programa económico libertario.
En el segmento de renta variable, el índice S&P Merval bajó 3,8% hasta los 2.764.075 puntos. Medido en dólares, el retroceso fue equivalente. En Wall Street, los ADRs argentinos profundizaron la tendencia negativa: Loma Negra cayó 5,7%, BBVA Argentina perdió 5,3% y Grupo Supervielle retrocedió 4,7%, en una jornada atravesada por la cautela y la falta de confianza.
La discusión de la reforma laboral en la Cámara alta aparece como telón de fondo de la volatilidad. La semana pasada, la expectativa de una aprobación había impulsado una mejora en las acciones argentinas, que subieron 4,5% en dólares. Sin embargo, el deterioro de los indicadores financieros volvió a encender alarmas sobre la sustentabilidad del esquema económico.
A esto se sumaron datos preocupantes del último Informe sobre Bancos del Banco Central. En diciembre, la irregularidad del crédito al sector privado avanzó hasta 5,5%, con fuertes subas en préstamos personales y tarjetas. La mora de las familias escaló a 9,3%, el nivel más alto en dos décadas. Desde fines de 2024, el índice total trepó cuatro puntos, una señal clara del deterioro del ingreso real y de la presión de tasas todavía exigentes sobre hogares y empresas.