Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) avanzó 1,8% en diciembre respecto de noviembre, el mayor incremento mensual desde julio de 2024. Así, tanto la serie desestacionalizada como la tendencia-ciclo alcanzaron el valor más alto desde el inicio de la serie en 2004. En términos interanuales, la actividad creció 3,5%.
El organismo destacó que “Se destacó Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (+32,2%), impulsado por una histórica producción de trigo, tanto en volumen (el máximo de toda la serie) como en rinde promedio (50% por encima de las últimas 5 campañas)”. También sobresalieron la Intermediación financiera (+14,1%) y el sector energético-minero (+9,1%). No obstante, en diciembre la industria cayó 3,9% y el comercio retrocedió 1,3%, dos rubros centrales para el entramado productivo y el mercado interno.
El crecimiento acumulado del año respondió en gran medida a la baja base de comparación que dejaron los primeros meses de 2024, atravesados por la devaluación y la caída de los salarios reales tras la asunción de Javier Milei. El próximo 20 de marzo el INDEC difundirá el dato anual del PBI, que confirmará o ajustará las cifras adelantadas por el EMAE.
En paralelo, el investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, Luis Campos, advirtió que los sectores que más crecieron no generaron empleo en la misma proporción. En petróleo y minería la producción avanzó 16% entre 2023 y 2025, pero el empleo formal se redujo 3,3%. La intermediación financiera subió 18,7% y perdió 2% de los puestos registrados. El agro incorporó 1,9% más de trabajadores, muy por debajo del salto productivo. Mientras tanto, en la industria y la construcción se destruyeron casi 120.000 empleos netos, un dato que pone en discusión la calidad y sostenibilidad de la recuperación.