
Sol Prieto es licenciada en Sociología por la Universidad de Buenos Aires, magíster en Ciencia Política por la Universidad Torcuato Di Tella y doctora en Ciencias Sociales por la UBA. Es investigadora del CONICET, profesora en la Universidad de San Andrés y en la UBA, y dirige el Programa de Crianza y Derechos en la Universidad Nacional del Delta. Fue Directora Nacional de Economía, Igualdad y Género en el Ministerio de Economía y asesora en la Misión Argentina ante Naciones Unidas.
En esta entrevista analiza el impacto del programa económico de
Javier Milei sobre el empleo, los ingresos y la vida cotidiana de las mujeres. Aborda el sesgo recesivo del modelo, el deterioro en sectores feminizados como el trabajo doméstico, la salud y la docencia, la crisis de cuidados, la reforma laboral y el crecimiento de la informalidad en la economía de plataformas.
En diálogo exclusivo con
Política Argentina, sostiene que el ajuste fiscal y la orientación ideológica del gobierno profundizaron la brecha salarial, elevaron la desocupación femenina a niveles cercanos a la pandemia y trasladaron aún más trabajo no remunerado a los hogares. También advierte sobre las consecuencias macroeconómicas de desfinanciar las políticas de cuidados y presenta los principales hallazgos de un nuevo índice que mide los ingresos en el sector delivery.
- ¿Qué políticas afectaron más el empleo femenino?
Toda la política económica de Milei desde que empezó el gobierno, incluso antes del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, es una política de gobernar contra las mujeres. Primero, porque desde el punto de vista de la política fiscal y los ingresos, el ajuste pegó con mucha más fuerza en las mujeres. Sobre todo porque en los deciles más bajos, especialmente en las mujeres que tienen menos ingresos, son ingresos no laborales. Eso quiere decir que si vos, entonces, recortás gastos, recortás transferencias. Como pasó, por ejemplo, con el Potenciar Trabajo, que está congelado desde que empezó el gobierno de Milei; conel programa alimetario, con las jubilaciones mínima. Si vos recortás esas transferencias, estás afectando directamente los ingresos de las mujeres de los deciles más bajos. Además de que toda la política de ingresos ya venía flaqueando, colapsó con este gobierno. Hubo una caída muy brusca cuando fue la devaluación en diciembre del ´23, una caída del 20% de los ingresos.
- ¿A esos efectos se le suma la recesión económica?
Por el lado de la política fiscal y los ingresos, tenés un montón de problemas que perjudican especialmente a las mujeres. Después tenés, en segundo lugar, un sesgo recesivo. Si vemos cuáles fueron las actividades que más cayeron, sobre todo al primer trimestre de 2025, que es cuando tuvimos un incremento bastante importante en la desocupación, vas a ver que
gran parte de los nuevos desocupados son trabajadoras de casas particulares. La crisis afecta el trabajo en casas particulares, afecta el comercio, que cayó en 2024 casi ocho puntos. Ahí tenés un 50% de los trabajadores de comercio que son mujeres. Después tenés una afectación por el lado de las actividades vinculadas a salud, donde las mujeres son 70%, y docentes, donde son entre el 75 y el 85%. En ese caso, con la destrucción del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), hubo provincias en las que, desde principios de 2024, las docentes ganaron nominalmente menos que lo que ganaban en noviembre de 2023. Ahí hay todo un sesgo que tiene que ver con las características que tuvo la recesión.
- ¿Hay una crisis de ingresos?
Hago mucho hincapié sobre todo en 2024. No porque en 2025 no haya pasado nada, sino porque hubo una recuperación parcial de los ingresos a partir de la segunda mitad del año. Pero todo eso afectó por demás a las mujeres.
La desocupación de las mujeres subió al 10%, lo que implica un nivel de desocupación cercano al de la pandemia. Y la desocupación entre las jóvenes fue de casi el 20%, también un retroceso a los niveles de la pandemia. Y de hecho, cuando hablábamos antes de la crisis de ingresos, la brecha de ingresos entre varones y mujeres subió a casi el 30%. Son niveles que habíamos alcanzado en el tercer trimestre de 2021, cuando no abrían las escuelas por ejemplo, y los varones volvían al trabajo pero las mujeres no. Es decir, volvimos a los niveles más altos de brecha de ingresos desde la pandemia.
- ¿Es un resultado del modelo económico?
Tenés un tercer factor, que es un sesgo de este modelo económico, que tiene que ver con la mercantilización de la vida y con el tiempo. Por ejemplo, renunciaron todos los médicos de un hospital en Chubut. En ese hospital dejó de haber atención médica, entonces vos tenés que ir hasta el hospital de Trelew a atendenderte. ¿Quién lleva a los chicos hasta Trelew? Otro ejemplo: vos contratás una cuidadora para una persona adulta mayor, con problemas de salud, que no tiene autonomía para moverse. Bueno, con la crisis de ingresos, si sos un trabajador del sector público se cayeron un 40% tus ingresos, no podés seguir contratando el servicio de cuidado. ¿Quién se hace cargo de esas personas, de esos cuidados? En general, mujeres de la familia, incluso niñas de la familia. Entonces, todo ese sesgo del modelo económico termina finalmente en más trabajo no pago para las mujeres, pero también en la mercantilización del tiempo. Esto que está pasando de que, si vos ponés más plata, sos un ciudadano de primera que accede a mejores servicios de salud, por ejemplo.
Todo eso obviamente tiene costo sobre las mujeres porque son las que tienen menos ingresos y las que tienen más tiempo copado por las tareas de cuidado.
- ¿Cuál fue el objetivo de ese ajuste de 2024?
Hay un tema ideológico que fue muy brutal sobre todo en 2024, que fue donde más se sintió el cambio. Por ejemplo, había una política totalmente menor en términos de financiamiento, el plan ENIA, de implantes y control de implantes subcutáneos anticonceptivos, para el control general de la maternidad adolescente. Era una política que había comenzado a fines del gobierno de Cristina Kirchner, había crecido muchísimo durante el gobierno de Mauricio Macri y se sostuvo durante el gobierno de Alberto Fernández. El gobierno de Milei la dio de baja. Desmantelaron completamente ese programa, que había conseguido bajar la maternidad adolescente un 50% a lo largo del tiempo.
¿Cuál es la lógica de que Argentina en un año vuelva a tener el doble de maternidad adolescente? ¿Cuál es la lógica desde el punto de vista fiscal de costos, de gasto para el Estado? Incluso si lo miramos desde el enfoque fiscalista no es conveniente. Hay decisiones que se toman de corte netamente ideológico que justamente implican, no solo en el larguísimo plazo, ya están implicando problemas de eficiencia para el Estado y para el gasto.
- ¿La falta de políticas públicas en cuidados es un problema social o también macroeconómico?
Las dos cosas. Es un problema social y macroeconómico por dos motivos salientes. Hay uno que es estructural:
si la economía de los cuidados estuviera remunerada representaría alrededor del 20% de nuestro PBI. Por encima de sectores como el comercio o la industria. Toda la economía se apoya, obviamente, sobre la economía de los cuidados, porque vos para tener mercado necesitás gente que llegue viva a los dieciocho años. No hace falta extenderse sobre el trabajo que eso implica, la demanda en términos de tiempo, de atención, de tiempo de calidad. Entonces, por un lado, hay una cuestión estructural que es que si vos castigás a la economía de los cuidados estás castigando a todo el resto de la economía. Pero, además, me parece que hay un factor particular que es que la crisis de los cuidados se cruza, aún peor que en la pandemia, con una crisis de ingreso. Entonces, si vos ahora necesitás la mitad de un ingreso promedio en Argentina para tener un bebé, ¿quién va a tener bebés? Entiendo que hay una discusión sobre la sostenibilidad del sistema previsional, pero si vos ni siquiera podés alcanzar la tasa de fecundidad de recambi generacional no podés tener ni siquiera una política industrial. Es muy difícil tener política económica si tener hijos implica la mitad del ingreso medio. Entonces, la crisis de los cuidados es un problema macroeconómico fundamentalmente porque se cruza con la crisis de ingresos. Para los hombres, es la mitad de un ingreso medio tener un bebé y para las mujeres significa el 60% de un ingreso medio. Va a haber muchas cosas para revisar a futuro. Una cosa es que vos no quieras tener un hijo y otra cosa es que no puedas tenerlo porque no podés justamente costear los cuidados, su supervivencia. Hay que revisar no sólo la política de cuidados sino vincularla a una política de ingresos que hace muchos años no tenemos.
- ¿Qué reformas estructurales harían falta para eso?
En primer lugar, vamos a necesitar una política de ingresos: ingresos laborales e ingresos no laborales. Después, obviamente, y no quiero meterme todavía sobre los cambios que está trayendo esta nueva reforma laboral, pero vamos a tener que tener una política consistente de cuidados. Con consistente me refiero a que tenga en cuenta el cuidado de personas adultas mayores. Esto está siendo un problema, no solo en los centros urbanos, sino ahora en todo el país. Hay que incorporar obviamente también el cuidado de las infancias y las licencias.
Se habló mucho de las licencias parentales, que hoy por hoy son dos días para los varones. O sea, Argentina está atrás de todo el mundo en ese sentido. Pero además que universalice las licencias para las trabajadoras informales. Porque hoy por hoy vos sos cartonera o trabajadora de casa particular que trabajás de manera informal y tenés un bebe y al día siguiente tenés que estar trabajando. Entonces también pensar en esa universalización y también pensar en infraestructura de cuidados. Pensar a los cuidados también como parte de la obra pública, que fue algo que comenzó durante el gobierno del Frente de Todos y obviamente se frenó ahora.
"La crisis de los cuidados es un problema macroeconómico fundamentalmente porque se cruza con la crisis de ingresos".
Sol Prieto.
- ¿Qué significa en este contexto la reforma laboral de Milei?
La reforma nos pone ante problemas que ni siquiera teníamos, como el tema de las licencias pagas de salud. Entonces,
estamos pensando en cómo ir para adelante pero hay que tener en cuenta que en realidad estamos retrocediendo en cosas mucho más básicas. Por otro lado, me parece que hay que tener una política muy agresiva de poder reducir la informalidad en los nichos más importantes del trabajo informal en Argentina. Las trabajadoras de casa particular son el sector con una de las tasas de informalidad más altas de toda la economía, cerca de un 75%. Fue bajando, especialmente a partir de la sanción de la Ley de Trabajo en Casas Particulares en 2013, cuando la tasa de informalidad era cercana al 90%. Hubo políticas como el programa Registradas que lograron reducirla parcialmente, pero hay que tener una política de control. Hay casos como en Uruguay donde se hizo control domiciliario, fueron casa por casa y lograron bajarla al 50%. No hay soluciones mágicas pero sí tener en cuenta cuáles son los segmentos del mercado de trabajo que tienen altos niveles de informalidad para pensar en bajar la informalidad.
- ¿Cómo cuáles?
Tenés el trabajo rural, el comercio, la construcción, que si bien no afecta a las mujeres es uno de los segmentos con más alta informalidad.
Y otra cosa que quedó pendiente tiene que ver con la inserción de las mujeres en sectores estratégicos de la economía a través de una política integral que tenga en cuenta, por ejemplo, las escuelas técnicas, los institutos terciarios. Hay experiencias en países escandinavos, en Alemania también. No solamente centrarnos en el curso de programación, que es lo que se viene haciendo hasta ahora, sino poder pensar en cómo vincular a muchas chicas que ya están yendo a escuelas técnicas, que ya están teniendo esta vocación, cómo vincularlas con el mercado de trabajo de manera realista y viable. Esos son los principales cambios que necesitamos.
- Recientemente trabajaste en la elaboración de un índice sobre el trabajo de entrega de pedidos en plataformas. ¿Cuáles fueron los principales hallazgos de esa investigación?
Lo principal del
Indice de Alcance de Pedido Promedio, para medir los ingresos de la economía de plataformas, tiene que ver con poder llegar a un indicador objetivo. Eso es algo que hasta ahora no existía en este segmento, que es altamente opaco, que tiene muchos más problemas que otros segmentos incluso de la economía informal, que tienen por ahí algún valor de referencia, como puede ser el salario mínimo o o el convenio del sector. Esto fue muy importante y a lo que pudimos llegar fue, primero, al valor de un pedido promedio, que ahora estaba alrededor de los $3.000 en el último informe de diciembre.
Pudimos llegar a la construcción de este indicador que nos dice cuántos pedidos promedio hacen falta para cubrir la canasta básica de un hogar tipo. En septiembre fueron 461 pedidos y ahora en diciembre fueron alrededor de 450 pedidos. Pudimos ver también la dinámica de actualización. Entre julio y septiembre, que fue cuando relevamos el primer periodo, no actualizaron en ningún momento y recién las empresas actualizaron en octubre. Estamos hablando de un período de cinco meses con una sola actualización. Y encontramos también que está existiendo una creciente disparidad entre lo que pagan cada una de las plataformas.
- ¿Qué disparidad?
Nosotros calculábamos para Rappi y para Pedidos Ya, que son las principales plataformas de delivery. Y si en el primer informe el valor del pedido promedio estaba similar para ambas plataformas, ahora lo que vimos es que a partir de octubre, con la actualización, se empieza a abrir una distancia. Si un trabajador de Rappi para alcanzar una canasta de un hogar tipo necesita hacer casi 600 pedidos, el de Pedidos Ya tiene que hacer alrededor de 350. Hasta ahora las empresas venían actualizando en tándem. Pero esto habla de una creciente desigualdad incluso dentro del sector plataformas.
- ¿Qué te parece que puede aportar el Índice de Alcance de Pedido Promedio?
Me parece que, como experiencia, hay una discusión sobre la transparencia algorítmica que es importante y que se está dando en foros como el de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Son discusiones para las cuales el gobierno argentino tampoco está dando demasiadas respuestas porque la reforma laboral justamente no incorpora a los trabajadores de plataforma dentro de la ley de contrato de trabajo.
Sigue quedando pendiente la discusión sobre si hay algún ámbito de negociación colectiva o un ámbito de discusión para estos trabajadores. Entonces, la idea es que esto sea también como un puntapié para poder pensar en esas instancias a partir de un valor objetivo, a partir de la información que hay, que es el valor del pedido promedio y otros parámetros de referencia.
Encontrá todas nuestras entrevistas en el canal de YouTube o en Spotify.