Tras abrir fuego contra Irán en un ataque coordinado con Israel, Donald Trump amenazó con imponer un embargo y romper todas las relaciones comerciales con España luego de que el Gobierno de Pedro Sánchez rechazara autorizar el uso de las bases de Rota y Morón para operaciones vinculadas a la ofensiva contra la república islámica.
"Podría parar todo lo relacionado con España, todos los negocios relacionados con España”, advirtió desde la Casa Blanca, a la vez en que afirmó que cortarán "todo el comercio”.
Así lo hizo durante un encuentro con el canciller alemán Friedrich Merz en el Despacho Oval, donde el republicano sostuvo que su país “no necesita nada” de España y calificó al socio europeo como un aliado “terrible”. Incluso afirmó que tiene “derecho a pararlo” al referirse a eventuales embargos. “Hago lo que quiera con ellos”, presumió.
En esa línea, luego de que la administración de Sánchez denegara el uso de las bases militares para maximixar los ataques a Irán, lanzó: “Podríamos usar sus bases si quisiéramos. Podríamos simplemente volar y usarlas. Nadie nos va a decir que no las usemos”.
Su secretario del Tesoro, Scott Bessent, intervino para señalar que el Tribunal Supremo “ha reafirmado la capacidad” del presidente para aplicar ese tipo de medidas.
LA NEGATIVA DE ESPAÑA
La respuesta llegó desde el Palacio de la Moncloa, donde Pedro Sánchez fijó la postura oficial con un mensaje contundente: “No a la guerra”. El jefe del Ejecutivo español recordó que Estados Unidos “ya arrastró” a España a la invasión de Irak en 2003 y afirmó que aquel episodio dejó “un mundo más inseguro”.
En el mismo sentido, Sánchez advirtió que su país no será “cómplice de algo malo para el mundo” y sostuvo que el conflicto actual es “un despropósito de consecuencias impredecibles” sin aval de Naciones Unidas. En paralelo, el Gobierno español ordenó no autorizar el uso de las bases para la ofensiva y el Pentágono retiró aviones cisterna desplegados en territorio español.
En distintos puntos de Europa se observa una postura similar. Desde Bruselas, el portavoz comunitario de Comercio, Olof Gill, indicó que la Comisión Europea velará por proteger “plenamente los intereses de la Unión Europea”, mientras que la vicepresidenta Teresa Ribera recordó que el comercio exterior “se negocia en bloque” y subrayó que “a Estados Unidos no le interesa romper relaciones comerciales con la Unión Europea”.