Wes J. Bryant, ex sargento mayor de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y hasta septiembre de 2025 jefe de evaluación de daños civiles en el Pentágono, acusó públicamente al secretario de Defensa Pete Hegseth de haber dirigido la comisión de crímenes de guerra en el conflicto con Irán.
Bryant encabezó el Centro de Excelencia para la Protección Civil del Pentágono, unidad creada bajo la administración Trump en 2017, codificada como ley bajo Biden y disuelta por Hegseth en 2025, meses antes de que comenzara la guerra.
La acusación se suma a una declaración pública de Hegseth en la que prometió "sin cuartel, sin misericordia" para los enemigos en Irán, frase que expertos legales clasificaron como crimen de guerra bajo el derecho internacional humanitario.
EL HOMBRE Y EL CARGO QUE YA NO EXISTE
Bryant dirigió el Centro de Excelencia para la Protección Civil, conocido como CPCE, un organismo del Pentágono creado en el primer mandato de Trump bajo el secretario Esper, luego codificado como ley mediante la instrucción DoDI 3000.17 durante la administración Biden. El CPCE tenía la misión de evaluar los daños civiles provocados por operaciones militares, desarrollar protocolos para minimizarlos y garantizar que las fuerzas estadounidenses operaran dentro del derecho internacional humanitario.
En septiembre de 2025, Hegseth disolvió la unidad. Bryant fue desvinculado. Cuatro meses después comenzó la Operación Epic Fury.
En una entrevista con Democracy Now, Bryant fue explícito: "Pete Hegseth ya ha dirigido la comisión de crímenes de guerra. Y lamentablemente, nuestro liderazgo militar senior está arrodillándose y ejecutando lo que él les dice que hagan". Bryant documentó el desmantelamiento sistemático de los controles institucionales antes de la guerra: la disolución del CPCE, la purga de abogados del cuerpo JAG - los asesores legales de las fuerzas armadas -, y la reorientación del Departamento hacia lo que Hegseth llamó legalidad tibia versus letalidad máxima.
LA DECLARACIÓN DE "SIN CUARTEL" Y EL DERECHO INTERNACIONAL
En una conferencia de prensa del Pentágono del 14 de marzo, Hegseth declaró que las fuerzas estadounidenses en Irán operarían sin reglas de combate estúpidas y prometió sin cuartel, sin misericordia para nuestros enemigos. La declaración generó alarma inmediata entre expertos en derecho internacional. Dar "sin cuartel" es, en lenguaje militar, una orden de ejecutar a los combatientes que se rinden en lugar de tomarlos prisioneros.
El Convenio de La Haya de 1907, los Convenios de Ginebra y el propio manual de derecho de guerra del Pentágono prohíben explícitamente esa orden y la clasifican como crimen de guerra.
Ryan Goodman, cofundador de la revista legal Just Security y ex funcionario del Departamento de Defensa, señaló que el manual de derecho de guerra del Pentágono establece inequívocamente que tales declaraciones constituyen crímenes de guerra. El senador Mark Kelly, ex oficial naval de la Marina de Estados Unidos, declaró en X: "Sin cuartel" no es una frase de chico malo que quiere parecer duro: significa algo. Una orden de dar "sin cuartel" significaría no tomar prisioneros y en cambio matarlos. Eso violaría la ley de conflictos armados. Daniel Maurer, teniente coronel retirado y abogado militar, publicó un memorando legal hipotético aconsejando a Hegseth retractarse públicamente y advirtiendo que la declaración puede exponerlo a responsabilidad penal bajo 18 USC 2441(c)(2), y exponer a cualquier miembro del servicio subordinado que la lleve a cabo a procesamiento.
EL ATAQUE A LA ESCUELA DE MINAB COMO CASO DE PRUEBA
El primer día de la Operación Epic Fury, el 28 de febrero de 2026, un misil impactó la escuela primaria Shajarah Tayyebeh en Minab, provincia de Hormozgán. Las autoridades sanitarias iraníes reportaron más de 165 muertos, la mayoría menores de 12 años, con aproximadamente 100 heridos adicionales. Un informe preliminar del Pentágono determinó que Estados Unidos era el responsable más probable. Los senadores Chris Van Hollen y Elizabeth Warren citaron los hallazgos en una declaración conjunta. Warren describió a las víctimas como niñas de entre siete y catorce años en su mayoría. Van Hollen pidió la destitución inmediata de Hegseth, señalando que el ataque ocurrió en un momento en que el secretario ha debilitado sistemáticamente las protecciones de Estados Unidos contra daños civiles.
El antecedente del bombardeo era conocido:
una investigación del New York Times publicada el 11 de marzo determinó que el edificio estaba codificado con datos desactualizados que lo identificaban como parte de una base naval de la que había sido separado físicamente desde 2016. La Agencia de Inteligencia de la Defensa transmitió esas coordenadas al Comando Central sin verificar su vigencia.
EL CONTEXTO: 200.000 MILLONES Y UNA GUERRA SIN FECHA DE FIN
El Pentágono solicitó al Congreso 200.000 millones de dólares adicionales para financiar la guerra con Irán. En una conferencia de prensa, Hegseth resumió la lógica del pedido: obviamente, cuesta dinero matar a los malos. El secretario no precisó una fecha de fin del conflicto ni objetivos concretos más allá de destruir las capacidades misilísticas, la industria de defensa y la marina iraní, y garantizar que Irán nunca obtenga un arma nuclear. La solicitud de 200.000 millones, equivalente a un tercio del presupuesto de defensa anual de Estados Unidos, requiere aprobación del Congreso y su viabilidad política es incierta.