El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quedó en el centro de la polémica tras cerrar un acuerdo con el gremio Unión del Personal Civil de la Nación que otorga aumentos significativamente mayores a los cargos jerárquicos. La decisión generó malestar entre los trabajadores de menor rango, que denuncian un trato desigual en un contexto económico complejo.
Según trascendió, los directores de área recibirán un incremento total cercano al 30%, producto de un plus adicional que se suma al 10,5% general. En contraste, el resto del personal solo accederá a ese porcentaje base, profundizando la brecha salarial dentro del propio Congreso.
El impacto se refleja en los ingresos: mientras los cargos más altos alcanzarán salarios cercanos a los 2,7 millones de pesos, los trabajadores de categorías más bajas apenas superarán los 790 mil. La situación golpea especialmente a empleados transitorios, muchos de los cuales perciben haberes en torno a 1,3 millones, quedando rezagados frente a la inflación.
El malestar crece además por el contexto en el que se conoció la medida, atravesado por cuestionamientos sobre créditos millonarios otorgados a personas vinculadas al oficialismo. Desde sectores internos advierten que “el Congreso es una fiesta de créditos y aumentos salariales para los jerárquicos”, mientras la mayoría de los trabajadores enfrenta dificultades para llegar a fin de mes.
La decisión de Menem vuelve a instalar el debate sobre privilegios en el Estado y el discurso contra “la casta”. En un escenario de ajuste generalizado, el esquema salarial en Diputados aparece como un nuevo foco de tensión política y sindical.