07.04.2026 / Medida de fuerza

Trabajadores del Servicio Meteorológico Nacional iniciaron un cese de actividades en respuesta a una nueva ola de despidos

La decisión fue confirmada por el director del SMN, Antonio José Mauad, quien indicó que se entregará una lista de más de 200 empleados civiles que serán cesanteados antes del viernes 10 de abril de 2026.





Trabajadores del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) iniciaron este martes un cese de actividades en respuesta a una nueva ola de despidos que, según denuncian desde el sector, pone en jaque la seguridad operativa de los aeropuertos, el agro y la soberanía en la Antártida.

La medida de fuerza, que comenzó en la sede central de la calle Dorrego y se extiende a nivel nacional, es la respuesta gremial ante el plan de ajuste que busca reducir drásticamente la estructura del organismo.

El director del SMN, Antonio José Mauad, indicó que el organismo actualmente cuenta con 980 trabajadores, de los cuales 780 son civiles. Con la implementación de los despidos y la salida de otros 31 empleados en condiciones de jubilarse, el plantel quedaría reducido a aproximadamente 540 trabajadores civiles.

Los trabajadores sostuvieron que esta cifra está muy por debajo de la dotación mínima necesaria para garantizar un servicio eficiente, estimada en 1200 empleados. En ese contexto, remarcaron que la disminución de personal afectará la capacidad de monitoreo, pronóstico y emisión de alertas tempranas.

Del total de trabajadores afectados, 130 pertenecen a estaciones meteorológicas distribuidas en distintas regiones del país y otros 110 cumplen funciones en la sede central ubicada en la Ciudad de Buenos Aires.

Desde el sector laboral señalaron que se trata de una reducción superior al 30% del personal civil, lo que consideraron un recorte “crítico” para el funcionamiento del organismo. En ese sentido, alertaron que podría verse comprometida la calidad de los servicios meteorológicos, fundamentales para la seguridad aeronáutica y las actividades productivas.

Por último, también manifestaron su preocupación por las posibles consecuencias en la seguridad de la población, al considerar que una menor capacidad operativa del organismo podría dificultar la prevención de fenómenos climáticos extremos y sus efectos sobre la vida y los bienes.