El PRO acelera su reconfiguración política en medio del deterioro del gobierno de Javier Milei y las disputas internas del oficialismo. Mauricio Macri puso en marcha una gira por el nordeste argentino con paradas en Chaco y Corrientes, donde buscará consolidar alianzas con gobernadores y dirigentes locales, en una clara señal de reposicionamiento del partido de cara al ciclo electoral 2027.
El movimiento no es aislado. En la provincia de Buenos Aires, Soledad Martínez avanza con la reorganización del partido y encabezará una reunión clave de la mesa directiva bonaerense, donde no se descarta la presencia del propio Macri. El objetivo es reconstruir músculo territorial en distritos donde el PRO quedó debilitado tras los últimos cierres electorales, pero también proyectar candidatos propios en municipios estratégicos.
En paralelo, María Eugenia Vidal retoma protagonismo con la organización de una cena de la Fundación Pensar, mientras mantiene recorridas por el país y deja abierta la posibilidad de una candidatura presidencial. La ex gobernadora aparece nuevamente en el radar del macrismo, en un escenario donde el partido evalúa competir con postulante propio sin depender de La Libertad Avanza.
El telón de fondo es el desgaste del oficialismo: la caída en las encuestas de Milei, la interna en el llamado “triángulo de hierro”, el conflicto con Victoria Villarruel y las denuncias que golpean a Manuel Adorni. A esto se suma el deterioro económico, con caída del consumo y de la recaudación, factores que el PRO busca capitalizar para disputar el liderazgo opositor.
En ese contexto, el macrismo también mueve fichas en la Ciudad de Buenos Aires, su principal bastión. Con la mira en sostener el poder local, abre canales de diálogo con sectores de Horacio Rodríguez Larreta para evitar la dispersión del voto y enfrentar a La Libertad Avanza. La estrategia combina pragmatismo electoral y reconstrucción partidaria, en un intento por volver a posicionarse como alternativa de poder frente a un oficialismo en crisis.