El dólar oficial cayó por segunda jornada consecutiva y quebró los $1.400 en el mercado mayorista, donde se ubicó en $1.394 para la venta. Luego de cuatro ruedas al alza, el movimiento fue leído como un reacomodamiento dentro de un esquema que el Gobierno presenta como de “calma cambiaria”, sostenido por la banda fijada por el Banco Central.
A pesar de la baja reciente, el tipo de cambio continúa lejos del techo de la banda, hoy en $1.703,2, lo que marca una brecha superior al 20%. En el segmento minorista, el Banco Nación vendió a $1.420, en línea con el promedio oficial, mientras que los dólares financieros y el blue se mantuvieron por encima, evidenciando que la estabilidad aún convive con tensiones latentes.
El frente externo, sin embargo, muestra señales más preocupantes. Las reservas brutas retrocedieron en u$s210 millones hasta los u$s45.878 millones, pese a que el Banco Central intervino con compras por u$s53 millones. En paralelo, las reservas netas cayeron a u$s1.330 millones y las “supernetas” siguen en terreno negativo, lo que expone la debilidad estructural del esquema.
La acumulación de divisas, que ya supera los u$s6.800 millones en lo que va del año, se apoya fundamentalmente en la liquidación de la cosecha gruesa. Esta dependencia estacional explica la actual pax cambiaria, pero también deja al descubierto los límites del modelo: una estabilidad sostenida más por factores transitorios que por una recomposición sólida de la economía.