El expediente federal estadounidense contra la firma Aircraft Guaranty Corporation y su red de sociedades vinculadas comenzó a revelar una trama que combina aviones decomisados con cocaína, cuentas escrow, transferencias millonarias y sospechas de lavado de activos. Entre los nombres que aparecen en la documentación judicial figura el empresario argentino Federico “Fred” Machado, quien recientemente admitió su culpabilidad en causas por fraude fiscal y lavado de dinero en Estados Unidos.
Uno de los elementos más sensibles de la causa es un intercambio de mensajes entre Machado y la empresaria estadounidense Debra Mercer-Erwin, condenada en Texas a 16 años de prisión. Allí, el argentino le envió un video de un avión rescatado de una pista clandestina en Guatemala tras una incautación de aproximadamente 1.700 kilos de cocaína. “Your plane rescued from the landing strip in Guatemala”, escribió Machado. Mercer respondió: “It’s no longer registered”. La aeronave involucrada era un British Aerospace BAE 125-800A que, según la investigación de Homeland Security Investigations (HSI), operaba con matrícula falsa.
La investigación federal sostiene que, aun después de los decomisos por narcotráfico, las estructuras legales y financieras vinculadas a los aviones continuaban activas ante la Federal Aviation Administration (FAA). Documentos incorporados al expediente muestran que apenas días después del operativo en Guatemala se firmaron formularios de compraventa y transferencias fiduciarias sobre la misma aeronave, pese a que seguía bajo custodia judicial.
La segunda dimensión del caso gira alrededor del movimiento de dinero. Correos electrónicos y planillas financieras describen “Money Laundering Red Flags”, es decir, alertas de lavado de dinero, en operaciones vinculadas a Machado, South Aviation y otras sociedades. Los investigadores detectaron depósitos multimillonarios que debían permanecer resguardados en cuentas escrow —cuentas de garantía utilizadas en compraventas aeronáuticas— pero que luego eran transferidos hacia terceros, brokers y empresas asociadas al circuito financiero del empresario argentino.
En los documentos aparecen instrucciones directas de Machado sobre movimientos de fondos. En distintos correos se mencionan transferencias por US$75.000, US$768.000, US$10 millones e incluso ingresos esperados por US$20 millones provenientes de firmas como Metrocity, CCUR o RustyPop. Los comprobantes bancarios del Bank of America muestran además operaciones vinculadas a Boeing 767, Boeing 777 y aeronaves Bombardier DHC-8, mientras los fiscales sostienen que parte de esos fondos nunca permaneció íntegramente bajo custodia fiduciaria.
La documentación judicial reconstruye al menos 25 operaciones vinculadas a aeronaves o números de serie donde aparecen South Aviation, Machado o sociedades de su entorno. Para los investigadores estadounidenses, el esquema no sólo permitía mover dinero y registrar aeronaves: también garantizaba que las estructuras legales siguieran funcionando incluso después de los decomisos por narcotráfico. “La droga estaba en la pista, pero la maniobra también estaba en los papeles”, resume una de las hipótesis centrales de la causa.